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El presente artículo es parte de nuestra serie sobre desinformación en tiempos de coronavirus.

El 13 de abril de este año, el medio colombiano La Piragua, publicó una nota en su página web con el siguiente titular: Muertos por COVID-19 arrojados al agua en Ecuador estarían causando mortandad de peces en Perú. En esta aseguraba que pescadores en la ciudad de Chimbote habían reportado cientos de peces muertos por haber entrado en contacto con el SARS-COV2 y que habría llegado hasta el océano desde el Ecuador.

La información llevaba varios días difundiéndose a través de redes sociales como Facebook, WhatsApp y Youtube y tomaba como referencias fotografías que no corresponden con la costa del pacífico y videos grabados mucho antes de que la actual pandemia iniciara, algunas veces en el país vecino, y otras en las costas de Libia, en el mar Mediterráneo.

La noticia, por sí misma, es insostenible. El coronavirus es un virus que ha demostrado una gran capacidad para ocasionar graves problemas en humanos, y que también ha afectado a ciertos animales, pero todos son mamíferos. De momento, no hay información científica que indique que puede pasar a peces, aves o reptiles y un pescador no podría llegar a esa conclusión sin entrenamiento científico muy especializado. Encontrar cardúmenes de peces muertos, además, es un fenómeno que se da con frecuencia en las aguas de la costa Norte, con o sin pandemia, de modo que incluso si se hubieran encontrado, explicaciones distintas resultan más satisfactorias.

Claro que nada de eso resultó suficiente. La información se extendió rápidamente y al poco tiempo la nota de La Piragua ya había sido compartida en grupos que circulan en redes sociales como Confesiones maleñas, Alerta Barranca o Terraplanismo Avanzado. Todos, grupos de participación libre, sin mayor política de revisión de sus contenidos.

Es ya en estos grupos que se puede observar la clara intencionalidad del fake. Las imágenes y videos fueron compartidos con mensajes de introducción que acusaban a los alcaldes y al gobierno de Martín Vizcarra de estarle regalando esos peces a la población de la zona o de estar ocultando esa información del público para tapar sus deficiencias de gestión. El objetivo político de la falsa noticia se hace evidente.

No es solo, como dijo Javier Castro a Ojo Público, un afán de personas mal intencionadas que quieren sembrar pánico. El construir un fake  como este requiere tiempo y esfuerzo. No es una casualidad de un ciudadano mal informado. Hay que buscar las fotos y videos en la red, crear las cuentas y empezar a divulgar. Aunque si se desea generar alarma, el objetivo, en este caso, es usar esa incertidumbre para atacar de algún modo al gobierno y, establecido que es información falsa replicada deliberadamente con fines políticos, siempre  queda preguntarse:

¿Quién se beneficia?

@Sergio Paolo Velarde: sergio paolo.velarde@unmsm.edu.pe / @MediaLabUNMSM

Lima, 27 de abril de 2020

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