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[LIBROS FAVORITOS] “Filosofía y Sociedad” de Mario Bunge

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Mario Bunge cumple cien años
Por: Carlos Gonzales Garcia.

Mario Bunge cumple 100 años. Físico teórico y filósofo “cientista”, Bunge es autor de una importante y voluminosa producción en los campos de la Metodología, la Epistemología y la Teoría de la Ciencia, pero también destaca por sus obras sobre física, filosofía política y ética ligada a la ciencia y al desarrollo de la humanidad.

En el estudio de las Ciencias Sociales, que es el área que me interesa, Bunge entrelaza la investigación sociológica con las teorías filosóficas. En otras palabras, nos dice que no hay un límite exacto que separe ambos campos, de tal forma que los científicos sociales y filósofos pueden servirse mutuamente para perfeccionar sus estrategias de investigación, analizar conceptos claves, dar origen a sistemas coherentes y realistas e identificar problemas nuevos y relevantes.

Precisamente una de las obras que reúne una serie de trabajos sobre diversos problemas filosóficos que engendran las ciencias sociales es Filosofía y Sociedad (2008). En este libro escrito con claridad y hasta con sentido del humor, Bunge, desde la sociología matemática, trata problemas que nos interesan como humanidad y que van desde el agotamiento de los recursos naturales, la desigualdad económica, la delincuencia, la ambivalencia de la técnica informática y el internet, hasta la filosofía del management, a fin de promover estrategias que, en el mejor de los casos, puedan ser eficaces.

Enfoque

En Filosofía y Sociedad, Bunge insiste en su defensa del enfoque sistémico matemático, donde lo social lo describe como un sistema compuesto por subsistemas (económico, político, cultural) cuyos componentes interactúan entre sí.

La concepción sistémica consiste en suponer que los objetos en cuestión, lejos de ser simples o de estar aislados, son sistemas o partes de sistemas. A su vez, un sistema es un objeto complejo que tiene propiedades globales y se comporta como un todo debido a que sus componentes están unidos entre sí (p. 9).

Es así como todo sistema se caracteriza por poseer una composición (conjunto de partes), un entorno (conjunto de objetos con los que está relacionado), una estructura (conjunto de vínculos entre las partes y entre estas y aquellos componentes de su entorno que lo afectan o que son afectados por el sistema). Sin embargo, a diferencia de los sistemas conceptuales (clasificaciones y teorías) y semióticos (textos y partituras musicales) que son estáticos, todos lo demás (físicos, químicos, biológicos, sociales, técnicos) cambian. Es por eso que estos sistemas cuentan con una cuarta característica más: “el mecanismo peculiar que mantiene o transforma al sistema” (p. 11).

La información, ¿motor de la sociedad?

Con excepción del sistema semiótico, los flujos de información (o comunicación) no son propiamente mecanismos, pues solo forman parte de las relaciones sociales. Existen otros tipos de relaciones en lo social como son los subsistemas biológicos, económicos y políticos cuyos mecanismos son el trabajo, la competencia, el aprendizaje, la competencia, la persuasión y la coerción, pues más que información, necesitan de conocimientos y prácticas creados por la ciencia y la técnica.

Vivir en sociedad es actuar con ayuda de información. Pero la mera información no conduce a la acción: lo que puede detonar una acción es el conocimiento. Y no basta disponer de información para conocer. […] Lo que caracteriza al trabajo calificado, la cooperación, la competencia y la coerción organizada es el conocimiento especializado, es decir, el que va más allá del conocimiento ordinario. Es claro que este conocimiento, como cualquier otro, se transmite vía de la información. Pero la información en sí misma no es conocimiento (p. 97).

Problemas globales, ciencia y ética

De acuerdo con Bunge, problemas sociales como el calentamiento global, el consumo excesivo de recursos naturales, las brechas económicas, entre otros, necesitan abordarse, más que con voluntad política, con la ayuda de los conocimientos proporcionados tanto por las ciencias y técnicas sociales, así como por la ética o normas de conducta.

En particular, necesitamos saber quiénes necesitan qué, cómo se satisfacen tales necesidades, y qué deberes tenemos con los necesitados. Por ejemplo, regalar comida al hambriento puede resolver una emergencia, pero es contraproductivo a la larga porque arruina a los agricultores locales, cuyos productos no pueden competir con alimentos que caen del cielo. […] Tampoco basta el conocimiento experto: también falta algo de moral. Esto se debe a que, cada vez que actuamos sobre otros, los afectamos, y las reglas básicas que regulan la coexistencia humana son principios morales, tales como el de reciprocidad y el de ayudar al necesitado aun si no se puede esperar recompensa (p. 25).

Delito y sociedad

Para Bunge, todo delito conocido por la sociedad como fraude, traición, robo, asesinato si bien es perjudicial es acaso el menos entendido de las “conductas torcidas” pues se maneja bajo la consigna de “castigar antes que prevenir” en vez de intentar conocer sus causas con el objetivo de “rediseñar políticas sociales”.

Esta actitud retributiva, enraizada en el deseo primitivo de venganza, bloquea tanto la búsqueda de los mecanismos del delito como el diseño de programas eficaces de prevención y rehabilitación. Más aun, hace del delito un tema exclusivo de la psicología, el derecho, la moral y la religión, aislando así a la criminología de las ciencias y las técnicas sociales en lugar de ubicarlo en medios de ellas (p. 49).

Así, hay ciencias sociales como “la antropología, la psicología social, la sociología y la historiografía (que) nos enseñan varias lecciones importantes sobre el delito. Una de ellas es que hay muchos tipos de delito […] hay crímenes ambientales; delitos políticos y crímenes culturales” (p. 49).

Management y filosofía

Este apartado es la deliciosa conversación que sostiene Bunge en el papel de entrevistador con Henry Mintzberg, un reputado experto en temas de administración de empresas y académico de McGill University, de Canadá.

Reproduzco algunas partes de la conversación que les podría interesar:

M. B. ¿Qué es para ti el management: ciencia, arte o técnica?

H. M. La ciencia busca la verdad. El management busca resultados. Por lo tanto el management no es una ciencia. Tampoco es una ciencia aplicada (la que es ciencia). Es una práctica que usa ciencia (principalmente como análisis). Pero no mucha, porque es reducida la práctica de management “correcta”, codificada en forma verificable (“basada en evidencias”). El management es más bien arte (en su búsqueda de ideas profundas [insights] y de visión) y mucha más artesanía (en que está enraizada en la experiencia).

M. B. ¿Está penetrando el posmodernismo en management? Y ¿qué opinas de la afirmación posmodernista de que no hay verdades objetivas y universales ni valores objetivos y transculturales?

H. M. Sí, el posmodernismo está penetrando en algunos sectores. Pero nunca me gustó la palabra. Creo que en arquitectura representa principalmente algunos garabatos en la fachada de un edificio. “Moderno” significa o debiera significar “contemporáneo”. De modo que ¿cómo es posible que algo sea “posmoderno”? Por otro lado, no creo que haya verdades, y menos aún universales. En 1492 descubrimos la verdad: que el mundo es redondo, no plano. No es verdad. El mundo abulta en el Ecuador. Y los suizos saben que no es redondo, ni menos aún plano. Hay que juzgar a las teorías por su utilidad, no por su verdad. Después de 1492 ningún armador corrigió el diseño de los buques por la curvatura del mar. La teoría de la Tierra plana (o al menos del mar chato) ha sido perfectamente útil para construir barcos, aunque no para pilotearlos.

M. B. ¿Qué piensas de los gurús o magos de management? Y ¿por qué hay tantos consultores, e incluso escuelas de management, que se dejan seducir por el gurú del año? ¿Será porque nadie lleva la cuenta de los resultados de sus consejos? ¿O porque no hay una escuela de management dominante (mainstream)?

H. M. Creo que ambas explicaciones son buenas. (Mira nuestro libro Strategy Bites Back, publicado en 2005, en el que reprodujimos la entrevista que le hizo un famoso gurú a Ken Lay, el presidente de Enron, pocas semanas antes de su caída. Como ves, a veces podemos documentar los resultados.) Peter Drucker dijo que los periodistas usan la palabra “gurú” porque “charlatán” no cabe en los titulares. Casi siempre se trata del disparatado culto del héroe.

M. B. ¿Eres optimista o pesimista respecto de la economía mundial? En particular, ¿marchamos hacia una sociedad de la abundancia o de la escasez? ¿Seguirá prosperando y expandiéndose el Imperio Americano? La concentración creciente de la riqueza ¿seguirá estando acompañada de desigualdades socioeconómicas crecientes? Y ¿puede hacerse algo para reforzar la democracia y ampliar el acceso a bienes económicos y culturales?

H. M. Creo que nos estamos dirigiendo a un colapso, y muy malo. No sólo porque el lugar-país-región Estados Unidos tiene esos enormes déficits y desequilibrios de pagos, sino también porque el llamado valor accionario, la compensación de los ejecutivos y el encogimiento [downsizing] han socavado a la mayoría de las corporaciones públicas estadunidenses. Los economistas creen que estas corporaciones se han vuelto más productivas. Todo lo contrario. Si quieres figurar en esas estadísticas económicas, despide a todo el mundo y vende las existencias. Es una gran estrategia, mientras no se agoten las existencias. Hay demasiados gerentes heroicos al timón, y demasiado pocos de esos a quienes importa los productos y los clientes.

M. B. ¿Tienes algún consejo para los ejecutivos y funcionarios de los países subdesarrollados?

H. M. No lea la mayor parte de lo que se publica sobre management. Entienda en profundidad lo que usted administra e interésese apasionadamente por lo que se supone que debe hacer su organización. Comprométase con ella para comprometer a otros. Considere a su organización como una comunidad, no como un conjunto de agentes. El buen desempeño [performance] vendrá como consecuencia. Recuerde que su función como gerente es servir. Gánese su liderazgo. En cuanto usted se considere un líder heroico, estará terminado. Y practique un estilo de management adecuado a su propio país. No hay un estilo universal; o al menos, el que hay es americano y resulta cada vez menos funcional.

Valoración

Filosofía y Sociedad abarca otros temas: la preocupación del autor por aclarar los equívocos más frecuentes referentes a conceptos como sistema, mecanismo y emergencia; su crítica a la tesis de Max Weber sobre la objetividad en estudios sociales; la posibilidad de construir una teoría económica alternativa a la economía estándar, la teoría y práctica del cooperativismo, la sociología de las filosofías y el enfoque escéptico de la política.

De esta forma, la obra expone muchas de sus reflexiones sobre problemas sociales y teóricos, desde un punto de vista filosófico, lo cual lo sitúa en un lugar destacado junto a los académicos más acreditados del mundo.

Referencia

Bunge, M. (2008). Filosofía y Sociedad. México: Siglo XXI.

Texto de Carlos Gonzales-García

Lima, 21 de septiembre de 2019

@MediaLabUNMSM

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