{"id":3899,"date":"2020-09-15T17:49:58","date_gmt":"2020-09-15T22:49:58","guid":{"rendered":"https:\/\/medialab.unmsm.edu.pe\/chiqaqnews\/?p=3899"},"modified":"2020-09-15T17:50:01","modified_gmt":"2020-09-15T22:50:01","slug":"caso-rio-blanco-los-nichos-se-llenan-pero-la-herida-sangra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/medialab.unmsm.edu.pe\/chiqaqnews\/caso-rio-blanco-los-nichos-se-llenan-pero-la-herida-sangra\/","title":{"rendered":"Caso R\u00edo Blanco: Los nichos se llenan, pero la herida sangra (*)"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" width=\"680\" height=\"474\" src=\"https:\/\/medialab.unmsm.edu.pe\/chiqaqnews\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/foto4.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3902\" srcset=\"https:\/\/medialab.unmsm.edu.pe\/chiqaqnews\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/foto4.jpg 680w, https:\/\/medialab.unmsm.edu.pe\/chiqaqnews\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/foto4-300x209.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 680px) 100vw, 680px\" \/><figcaption>Foto: Comisedh<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>9 de la ma\u00f1ana, 29 de enero. San Francisco de Pujas mira al cielo y el cielo es gris. En este pueblo, ubicado a cinco horas de Huamanga, la capital de Ayacucho, todav\u00eda no ha salido el sol con todo el dorado de su alma. Su plaza -sencilla pampa de tierra con un peque\u00f1o jard\u00edn multicolor en el medio- se ve, extra\u00f1amente, ocupada por unas cuantas camionetas, con un inusitado ajetreo de personas en chaleco. Frente al jard\u00edn est\u00e1 la iglesia, curiosa construcci\u00f3n pintada de celeste y amarillo, que a esta hora tiene la puerta abierta y alberga en su interior catorce f\u00e9retros dispuestos en mesas blancas, formando una U frente a una cruz.<\/p>\n\n\n\n<p>Luego de 37 a\u00f1os, la gente sencilla de este peque\u00f1o centro poblado, recibir\u00e1 de manos de las autoridades, los restos de sus familiares asesinados durante la matanza conocida como \u201cR\u00edo Blanco\u201d. La \u00faltima vez que los vieron, todav\u00eda ellos respiraban, com\u00edan, so\u00f1aban y amaban; estaban vivos. La \u00faltima vez que los vieron, aquel jueves 12 de mayo de 1983, Sendero Luminoso se los llev\u00f3 bajo amenaza para no regresarlos nunca m\u00e1s. Muchos a\u00f1os despu\u00e9s encontraron sus restos en una fosa com\u00fan cerca al r\u00edo Pampas, del lado de Apur\u00edmac.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1983, el \u201creclutamiento forzoso\u201d de Sendero, arras\u00f3 con la vida de esposos, hijos, nietos, sobrinos. Reci\u00e9n en 2020, sus restos son devueltos a sus familiares. Foto: Comisedh<\/p>\n\n\n\n<p><strong>12 de mayo de 1983: Secuestro y masacre<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Todo comenz\u00f3 un jueves, eran las cinco de la tarde. De pronto, un grupo de hombres armados, feroces lobos, llegaron de entre las monta\u00f1as y se pararon en la plaza del pueblo. Eran los senderos, tal como los lugare\u00f1os suelen llamar a los integrantes de Sendero Luminoso, aquel grupo armado que ese 12 de mayo de 1983 llevaba ya tres a\u00f1os una lucha armada y cruel. Aquel jueves hicieron lo que tantas otras veces ser\u00eda conocido con el nombre de \u201creclutamiento forzoso\u00bb. Tomaron, seg\u00fan testimonios de los sobrevivientes, entre 26 y 30 personas que en su mayor\u00eda eran hombres j\u00f3venes, esposos, hermanos, t\u00edos y, al menos, dos mujeres en edad escolar.<\/p>\n\n\n\n<p>Los reunieron en el centro de la plaza, donde ahora existen las flores y donde tanta muerte ser\u00eda presenciada en sus maneras m\u00e1s atroces. Ni el llanto de las mujeres, ni los rostros de temor de los hijos, conmovieron a quienes pensaban que hac\u00edan la revoluci\u00f3n mundial en lugar de solamente matar y morir cubiertos de terror. \u201cNo s\u00e9 ad\u00f3nde los llevar\u00edan los terroristas, hasta ahora no se sabe\u00bb, dice Valeria Zea Soto, entonces una mujer joven y hoy a\u00fan una mujer aterrada por lo que sucedi\u00f3 aquella tarde. Victor Gaudencio Guevara, su esposo, fue uno de los secuestrados. Veintinueve personas partieron aquella vez, entre amenazas y golpes. Lo que sucedi\u00f3 despu\u00e9s, seg\u00fan investigaciones de la Fiscal\u00eda y de la no gubernamental Comisi\u00f3n de Derechos Humanos (Comisedh), que asumi\u00f3 la defensa legal de las v\u00edctimas, es una traves\u00eda de tres d\u00edas. La caravana compuesta por senderistas y pobladores de San Francisco de Pujas lleg\u00f3 a la comunidad campesina de Cusi, donde se reunieron con otro grupo de senderistas y procedieron, seg\u00fan era lo usual, a aprovisionarse de v\u00edveres y hoja de coca.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p>\u201c\u2018No somos senderos, somos reclutados\u2019, dec\u00edan mientras eran obligados con violencia a escarbar la tierra y a enterrar los cad\u00e1veres. Hubo miedo, gritos y s\u00faplicas, pero al terminar el entierro forzado fueron asesinados con un tiro de gracia\u201d.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p><br> Cuando al fin se retiraron de Cusi, la Guardia Civil fue alertada. Corri\u00f3 la voz de que un gran grupo de senderistas cruzaba las monta\u00f1as. Entonces se form\u00f3 un contingente policial de b\u00fasqueda en el que participaron no solo efectivos destacados en Ayacucho, sino tambi\u00e9n en Andahuaylas, Apur\u00edmac. Entre la geograf\u00eda implacable de la tierra serrana, en medio de los \u00e1rboles, las retamas y las piedras, los disparos llegaron como rel\u00e1mpagos cuando los dos grupos chocaron y se enfrentaron. Los mandos senderistas murieron en el combate, sobrevivieron algunos rendidos \u2013entre los cuales estaban los reclutados\u2013 y solo tres personas lograron escapar de la masacre. Los muertos y los vivos, despu\u00e9s, empujados por el fusil de los polic\u00edas, fueron conducidos a las cercan\u00edas del r\u00edo Pampas, que separa Ayacucho de Apur\u00edmac con sus turbias aguas grises. La voz de un mando policial, quien ser\u00eda el comandante de la Guardia Republicana, Rolando Cabezas, orden\u00f3 a los sobrevivientes cavar una fosa para enterrar a los muertos. Es posible imaginar aqu\u00ed los intentos de salvarse: \u201cno somos senderos, somos reclutados\u00bb, dec\u00edan mientras eran obligados con violencia a escarbar la tierra y a enterrar los cad\u00e1veres. Hubo miedo, gritos y s\u00faplicas, pero al terminar el entierro forzado fueron asesinados con un tiro de gracia, y arrojados con los dem\u00e1s ca\u00eddos. Ocultados, enterrados. Treinta y siete a\u00f1os m\u00e1s tarde, los restos de estos pobladores regresaron a San Francisco de Pujas, donde muchas cosas cambiaron.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>37 a\u00f1os despu\u00e9s: El regreso<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Cuando las l\u00e1grimas se convirtieron en grito, cuando la violencia cambi\u00f3 en las personas los gestos de resignaci\u00f3n por el deseo de una lucha incesante, lleg\u00f3 la denuncia. El caso comenz\u00f3 a investigarse a partir del a\u00f1o 2001, dos a\u00f1os antes de la publicaci\u00f3n del Informe Final de la Comisi\u00f3n de la Verdad y Reconciliaci\u00f3n , en el que no se document\u00f3 el caso R\u00edo Blanco. Las investigaciones, las diligencias, la b\u00fasqueda y el registro de los testimonios duraron hasta el 2008, a\u00f1o en que se hall\u00f3 la fosa com\u00fan en las cercan\u00edas del r\u00edo Pampas. Victoria Ochoa estuvo all\u00ed, buscaba a su esposo Exaltaci\u00f3n Rivera Rojas, fue la \u00fanica vez que particip\u00f3 de una exhumaci\u00f3n y, seg\u00fan sus palabras, \u201chubo m\u00e1s dolor que alivio\u201d. Se exhumaron 25 de los 26 cuerpos de las v\u00edctimas identificadas en la denuncia ante el Ministerio P\u00fablico, que se formaliz\u00f3 el 4 de enero de 2008.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero el camino legal fue sinuoso. El caso se hallaba en una fiscal\u00eda de Abancay y reci\u00e9n en 2014 fue derivado a la Primera Fiscal\u00eda Penal Supraprovincial de Ayacucho, para que 25 cuerpos lograran ser identificados. Sin embargo, durante 12 a\u00f1os la tecnolog\u00eda para identificar restos en descomposici\u00f3n avanzada no estuvo al alcance de los familiares ya que reci\u00e9n en mayo de 2019, con la implementaci\u00f3n de un laboratorio de ADN en Huamanga, se pudo dar algunos pasos ligeros para que al fin los restos -no s\u00f3lo del caso R\u00edo Blanco, sino tambi\u00e9n los de otras localidades de Ayacucho- fueran identificados. Solo entre fines de 2019 y enero de 2020 se lograron restituir 21 cuerpos, incluyendo 14 del caso R\u00edo Blanco y uno m\u00e1s que no pertenec\u00eda a San Francisco de Pujas y que permanece como NN. Antes, entre 2012 y 2015, se hab\u00eda logrado identificar otros cuatro cuerpos.<\/p>\n\n\n\n<p>Ha sido una larga espera dolorosa. Por eso, aquella ma\u00f1ana del 29 de enero \u00faltimo, se escuchaba entre los pobladores una frase: \u201cEllos (los asesinados y sus restos) han querido regresar, 37 a\u00f1os despu\u00e9s, han querido regresar\u201d. En el aire se sent\u00eda el consuelo del reencuentro.<\/p>\n\n\n\n<p>A las 9:10 de la ma\u00f1ana, la campana del pueblo empieza a cantar en se\u00f1al de reuni\u00f3n; es la llamada que indica el inicio de la ceremonia en la que los cuerpos del caso \u2018R\u00edo Blanco\u2019 ser\u00e1n devueltos a sus familias. Fuera de la iglesia, en la plaza, junto al local comunal, Marina Mendoza, hermana de una de las dos mujeres reclutadas el 12 de mayo de 1983, Adalberta Mendoza Guti\u00e9rrez, llama a todos para el desayuno. Esta mujer, junto con otras, va vigilando que cada uno de los presentes reciba su caldo de gallina. Marina, hoy una mujer de varios a\u00f1os, solo sabe que Adalberta era su hermana, que se la llevaron cuando estaba en el colegio y que quien segu\u00eda de cerca el caso era su madre, fallecida hace dos a\u00f1os. El sol sigue sin salir y las nubes grises se pasean en las alturas, despacio.<\/p>\n\n\n\n<p>Minutos m\u00e1s tarde, la campana vuelve a sonar; esta vez los familiares se trasladan al interior de la iglesia. Toman sus asientos. Se ha instalado un parlante, por el cual, Henry Mercado, abogado que dirige el \u00e1rea legal de la Comisi\u00f3n de Derechos Humanos (Comisedh), organizaci\u00f3n no gubernamental que acompa\u00f1a la defensa legal de las v\u00edctimas, advierte que la ceremonia va a empezar. Casi a las 10 de la ma\u00f1ana, se pasa lista de cada uno de los familiares. La ceremonia comienza con los discursos de Valeria Zea Soto, quien qued\u00f3 viuda durante la masacre y es una de las personas representantes de los deudos del caso \u2018R\u00edo Blanco\u2019. y Odelia Pizarro Z\u00e1rate.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cCuando murieron, lloramos, cuando exhumamos, lloramos, y ahora seguimos llorando en el entierro, ojal\u00e1 que sea la \u00faltima vez\u201d.<br>\n\u201cEl pensamiento Gonzalo nos ha matado a todo Ayacucho\u201d, reclama Odelia al referirse a los terroristas. Y prosigue: \u201cEn 1981 empezaron a morir dos personas en este pueblo. en el 82 hab\u00edan m\u00e1s desconocidos en este pueblo. en el 83 hab\u00edan m\u00e1s, pero se desaparecieron (\u2026) y se llevaron a nuestros hermanos a R\u00edo Blanco\u201d, narra mientras se le quiebra la voz. Sus palabras son precedidas por el discurso de los representantes de la Direcci\u00f3n de B\u00fasqueda de Personas Desaparecidas, de la Fiscal\u00eda Supraprovincial de Ayacucho, de la Cruz Roja Internacional y de Comisedh. Al t\u00e9rmino del protocolo, se llama a los asistentes y se les toma una fotograf\u00eda en el centro de la iglesia, junto al nombre de su familiar desaparecido frente a ata\u00fades blancos, donde reposan los restos de las v\u00edctimas.<\/p>\n\n\n\n<p>El arpa, el viol\u00edn, las l\u00e1grimas y los cantos, que en quechua son m\u00e1s hondos, los acompa\u00f1an en el recorrido hacia el local comunal donde los restos ser\u00e1n velados durante toda la noche. De pronto una lluvia suave comienza a caer y conmueve el coraz\u00f3n. Las monta\u00f1as, el viento, los \u00e1rboles. P\u00e1jaros, retamas y piedras. Todo los observa y los sienten, de alguna manera, felices por el regreso y el descanso. La m\u00fasica en la sierra lo acompa\u00f1a todo. A medida que avanzan, el viol\u00edn es m\u00e1s intenso, el sonido del arpa es m\u00e1s sentido. \u2018Coca Quintucha\u2019 se entona en la voz de las mujeres y es imposible no llorar, a\u00fan cuando se es un forastero. Una vuelta, dos vueltas alrededor de la plaza, y luego al local comunal. Por fin han regresado.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p>\u201cCuando murieron, lloramos, cuando los exhumamos, lloramos y ahora seguimos llorando en el entierro, ojal\u00e1 que sea la \u00faltima vez\u201d, dice Odelia Pizarro, afuera del local comunal. Los preparativos para la noche, empiezan.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" width=\"1024\" height=\"768\" src=\"https:\/\/medialab.unmsm.edu.pe\/chiqaqnews\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/foto5-1024x768.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3903\" srcset=\"https:\/\/medialab.unmsm.edu.pe\/chiqaqnews\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/foto5-1024x768.jpg 1024w, https:\/\/medialab.unmsm.edu.pe\/chiqaqnews\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/foto5-300x225.jpg 300w, https:\/\/medialab.unmsm.edu.pe\/chiqaqnews\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/foto5-768x576.jpg 768w, https:\/\/medialab.unmsm.edu.pe\/chiqaqnews\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/foto5.jpg 1500w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption> Representantes del Ministerio P\u00fablico y de la Comisi\u00f3n de Derechos Humanos (Comisedh), se hicieron presente en la entrega y ceremonia de los restos a las familias. Foto: propia. <\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>Los nichos se cierran<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Convoca.pe conoci\u00f3 en el a\u00f1o 2018 la historia de los \u201cNichos Vac\u00edos\u201d, dos construcciones de 16 nichos cada una, ubicadas en en el cementerio del centro poblado San Francisco de Pujas. Aquellos nichos fueron construidos el a\u00f1o 2009, cuando los familiares de los asesinados, ya hab\u00edan sufrido el trance de la exhumaci\u00f3n de sus restos, un a\u00f1o antes. Tuvieron que pasar 11 a\u00f1os desde su construcci\u00f3n, para que -luego de irse desgastando con el tiempo- la esperanza de ver esas tumbas llenas, llegara a buen puerto. El 30 de enero, despu\u00e9s de ser velados, los 14 cuerpos entregados en los actos de armado y restituci\u00f3n. los d\u00edas 28 y 29, salieron junto con el resto del pueblo hacia la cima, a encontrarse con los nichos.<\/p>\n\n\n\n<p>La subida dur\u00f3 al menos tres horas. A mediod\u00eda, los cantos, el inseparable viol\u00edn y la dulce arpa, llegaban con el resto de personas al cementerio. Los f\u00e9retros blancos, cada uno con un nombre pegado en la base, fueron colocados al frente de los nichos y rodeados por los familiares. La chicha, la comida y un ambiente sereno, ligeramente festivo, fueron tomando la tarde. En una carretilla se preparaba la mezcla de cemento que sellar\u00eda los nichos. Cada ata\u00fad fue subido uno a uno, entre l\u00e1grimas y cantos. Cuando un ser amado est\u00e1 perdido, tambi\u00e9n se pierde el que lo ama; el mundo se vuelve un canto vac\u00edo y la b\u00fasqueda, la raz\u00f3n de una extra\u00f1a y dolorosa existencia. Hac\u00eda las tres de la tarde, la ceremonia hab\u00eda concluido, sin embargo los pobladores permanecieron en el cementerio, muchos en paz y otros con la herida abierta.<\/p>\n\n\n\n<p>A cada paso se escuchan relatos. Como los que cuenta Martha Ochoa Garc\u00eda, una mujer que tuvo que huir el mismo a\u00f1o de la matanza de R\u00edo Blanco. Su marido, Pelagio Soto, era gobernador del pueblo. Ambos, ante las insistentes amenazas de Sendero Luminoso, y los crecientes hechos de violencia, tuvieron que irse dej\u00e1ndolo todo. \u201cA pedradas mataban ac\u00e1 mismo en la plaza de Pujas, brazos, piernas cortaban y hac\u00edan arrastrar\u201d, recuerda. Relatos como el de su hermano, Valent\u00edn Ochoa Garc\u00eda, que en 1982 se escondi\u00f3 en los montes, para no ser asesinado por los terroristas y a quien, en un acto de crueldad, le arrebataron a su esposa, Juanita Luisa Ram\u00edrez Ch\u00e1vez y a Rafael Ochoa Garc\u00eda, su hijo de pocos meses de nacido. \u201cNada se sabe de ellos, mi hermano ha buscado, pero ya est\u00e1 muerto le dijeron y nunca m\u00e1s ha vuelto por ac\u00e1\u00bb, dice Martha.<\/p>\n\n\n\n<p>Los nichos vac\u00edos de R\u00edo Blanco se cierran, es cierto, pero hay quienes relatan que en este pueblo se asesin\u00f3 a m\u00e1s de cien personas y hubo casi novecientas familias desplazadas por miedo a morir a causa de los \u201cdos lados\u201d: Sendero Luminoso y los agentes del Estado. Mientras no se encuentra a los dem\u00e1s desaparecidos, la herida seguir\u00e1 sangrando d\u00eda con d\u00eda, como una profunda pu\u00f1alada de olvido e impunidad.<\/p>\n\n\n\n<p>(*) Texto extra\u00eddo de <a href=\"https:\/\/convoca.pe\/los-desaparecidos-en-peru\/capitulo3.html\" class=\"ek-link\">Convoca<\/a>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>9 de la ma\u00f1ana, 29 de enero. San Francisco de Pujas mira al cielo y el cielo es gris. En este pueblo, ubicado a cinco horas de Huamanga, la capital de Ayacucho, todav\u00eda no ha salido el sol con todo el dorado de su alma. 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