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Mamá, los peces son hermosos sin colores

¿Alguien ha oído hablar de Meriterras? Ahí viven niños” corales” que necesitan de nosotros para salvarse, “porque somos seres evolucionados que no hemos aprendido a lidiar con otras especies”…

“La ciudad bajo el mar” es una ópera infantil protagonizada por el Coro Nacional de Niños, dirigido por Mónica Canales y la Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil Bicentenario, cuenta con el libreto de Maritza Nuñez y la música original de Nino Velarde. El montaje está dirigido por Jean Pierre Gamarra.

“La ciudad bajo el mar” narra la historia de Alejandra y Hugo, dos niños sensibles que descubren a Elis, niño coral que sale a la superficie para pedir ayuda porque su ciudad, Meriterras, está en peligro de desaparecer a consecuencia del exceso de plástico en sus aguas. Elis solo puede estar despierto 37 horas seguidas cada 25 años. En ese transcurso los niños buscarán ayuda de adultos como la madre y el tío para salvar a la ciudad de “Meriterras”.

Se trata de una ópera contemporánea que incluye diálogos coloquiales. Así mismo le da un tono real al imitar la onomatopeya de la ballena, pulpo y delfín. La obra nos ubica en la realidad peruana, nos da elementos para sentirnos identificados y  actuar. Así encontramos a Hugo jugando videojuegos o haciendo uso de las redes sociales  y con la televisión como medio difusor. Vemos también una crítica a la autoridad que carece de conciencia ambiental. Estos son elementos pensados para crear conciencia en nuestra comunidad acerca del uso indiscriminado del plástico.

El elemento excepcional y  secuencial en la obra es la música, la cual está diseñada para establecer los diálogos estando en el mar y en la tierra. El acompañamiento musical de Alejandra y Hugo es más tranquilo cuando entramos al mundo de Meriterras, ahí la música transcurre en tiempos lentos y densos. Recrea la urgencia, el ascenso a superficies de masas de agua y en ese momento la sensación que prevalece entre nosotros es la angustia.

El montaje trata de ser lo más real posible y hace que el niño, personaje central, use  la imaginación ayudado de elementos básicos como el niño coral disfrazado y las conchas donde viven los niños corales. Porque el problema real no se disfraza, se muestra ampliamente y eso es lo que la obra pretende desde un inicio al hacer un uso medido en los colores, del juego de  luces no exacerbado, rostro partidos, siluetas y del hermoso y tétrico submarino, Turtle Junior.

El mensaje final de “La ciudad bajo el mar” es concientizar a las personas sobre la problemática de la contaminación del mar. Y sin  subestimar al niño, más bien lo pone como héroe en esta historia recreada por seres fantásticos. Los niños, almas sensibles, son capaces de entender la realidad sin la necesidad de muchos colores.

Texto: Maricielo Pérez Llerena
maricielo.perez1@unmsm.edu.pe

Fotografía: Ronald Cueva

ronald.cueva1@unmsm.edu.pe

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