miércoles, 13 mayo 2026
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Aunque el trol se vista de seda, trol se queda

Este artículo forma parte de nuestra serie sobre desinformación en tiempos de pandemia. #ContraLaDesinformación

Por: Sergio Crispín Buiza

La difusión de información es un fenómeno que ha existido desde antes de la aparición del idioma y no es necesariamente algo malo, de hecho, es lo contrario. Con el avance de la tecnología, los medios de transmisión de información y de comunicación han ido evolucionando, y ahora las formas de producción y distribución están cambiando con la incidencia de la tecnología digital,TIC, en la vida cotidiana de la gente.

Gracias a internet los receptores de información dejaron de ser completamente pasivos y pasaron a tener un rol activo, se convirtieron en prosumidores. Lamentablemente esta transformación dejó al descubierto la existencia de cierta cantidad de usuarios más centrados en sí mismos que en la comunidad, que buscan autoafirmación y que no aceptan ser interpelados, son los denominados “troles”.

En el contexto actual de pandemia en la que vivimos, estos troles de internet siguen actuando sin ningún escrúpulo generando misinformation alrededor del tema «coronavirus».

El trol de internet

Cuando hacemos referencia a la palabra «trol» (grafía española aceptada por la RAE), es fácil que nuestra mente evoque imágenes de alguna criatura mitológica maligna viviendo debajo de un puente, pero no es así. En su acepción original, derivada de la cultura escandinava, se usa la palabra en inglés “troll” para referirse a los usuarios de internet que escriben comentarios para llamar la atención e interrumpir el diálogo racional en un foro.

Cuando decimos «trol» nos referimos a aquellos usuarios que se sientan frente a una computadora y buscan llamar la atención publicando temas polémicos, ideas singulares o contenido sensible para otros (Lozano, 2018). Estos actúan frente a una necesidad de autoafirmación y atención y pueden llegar a difundir información errónea. Esto no sería un problema tan grave si esta información no se viralizara, pero hay troles que conocen bien cómo llegar a más personas.

El trol que se viste de seda

Para que un trol haga que su información llegue a más personas utiliza varios métodos, uno de los más comunes es el de “embellecer” la publicación, ya sea poniendo un título llamativo, un video bien elaborado o hasta apelar a la falacia ad verecundiam. Con esto último me refiero a que los troles pueden llegar a publicar información falsa argumentando su veracidad con afirmaciones como: “es verdad porque lo dice esta persona y, como sabe del tema, no se puede equivocar” o incluso, si es que cuentan con algún estudio que lo avale, puede llegar a argumentar: “es verdad porque yo lo digo y yo he estudiado sobre esto”, lo cual podría ser un argumento válido si lo que afirmara se sostuviera en fuentes o si tuviera alguna prueba empírica que lo corrobore, sin embargo, con los troles, esto no sucede y su palabra es la única fuente que necesitan.

Pero no debemos dejar de advertir que muchos usuarios actúan también de troles, a veces sin darse cuenta, porque ya que el hecho de compartir información falsa nos pone un poco de ese lado. Existe una tendencia en las personas de compartir información sarcástica, violenta o entretenida creyendo que será de mayor interés entre las personas que miran sus publicaciones en sus redes sociales, o para demostrar que tienen información que el resto desconoce, sin siquiera asegurarse de que la información que están compartiendo sea real.

En política esto desencadena las llamadas Fake News, creadas por troles con el fin de repercutir en las decisiones u opiniones del pueblo hacia algún grupo político específico. Como dicen Ernesto Calvo y Natalia Aruguete en su libro “Fake news, trolls y otros encantos”: Si hiciéramos el ejercicio de observar nuestro muro y ver qué mensajes políticos reciben mayor exposición, quizá descubriríamos que todos nosotros somos trolls. Los mensajes políticos más retuiteados, con toda probabilidad, serán los más sarcásticos, punzantes y entretenidos.

El trol en tiempos de pandemia

En el contexto actual de pandemia, cuando están muriendo miles de personas alrededor del mundo debido al COVID-19, la información es un recurso valioso. Gracias a internet y a los medios de comunicación, la información sobre el tema se expandió por el mundo casi desde el momento mismo de su aparición en China, lo cual permitió que los diferentes países tomaran medidas ante una inminente crisis. Esto redujo el impacto que tuvo el virus, si este hubiera llegado 20 años antes, posiblemente hubiera sido una crisis que hubiese escapado de nuestras manos (cosa que está todavía por verse).

El coronavirus es el tema más tocado por todos los medios, por lo que la información que hay alrededor de esta es extremadamente amplia, pero ¿será toda esta información cierta?

Las noticias falsas siguen recorriendo por internet debido a que los troles siguen actuando y aprovechan en tocar el tema más importante de los últimos meses para llegar a más personas. Desde imágenes falsas de abuso policial, hasta «informes» que indican que el número de casos de personas contagiadas ha disminuido. Los troles no descansan ni en tiempos de pandemia.

En este caso tomaré como ejemplo un caso sacado del International Fact-Checking network, la cual es una base de datos que reúne la información falsa detectada en más de 70 países.

El caso habla de Juan Panay, un supuesto químico farmacéutico que publicó un video afirmando que se podría vencer al coronavirus en siete días si es que el presidente decretara una orden para que el pueblo peruano haga gárgaras con sal cuatro veces al día. Afirmaba que esto era posible debido a que la sal tiene la propiedad de cambiar el pH de las membranas bucales, lo que dificultaría que el virus se replicara. Esto fue desmentido por varios medios, en los cuales los especialistas afirmaban que la sal no tenía esta capacidad.

A pesar de contener información falsa, el video se hizo viral, posiblemente debido a que presentaba la imagen de un doctor con varios años de experiencia cuyos alegatos estaban embellecidos con palabras técnicas propias de un experto en la materia.

Varios días después, el mismo personaje volvió a subir un video en respuesta a las críticas recibidas por su anterior video. En vez de disculparse públicamente por su error, negó haber afirmado que la sal tenía esa propiedad (cosa que era mentira porque esa fue la premisa principal en la que se basaba su anterior video), y afirmó que nunca dijo que las gárgaras de sal fueran la cura del coronavirus sino que eran un mecanismo de prevención y que estaba exhortando a las autoridades a dar a conocer este método, no para disminuir los casos de coronavirus, sino para probar que su hipótesis era verdad. En ese mismo video resaltaba sus estudios y sus méritos académicos como evidencia de lo que decía, además de citar a eminencias médicas que, según él, respaldaban lo que decía. Poco a poco sus argumentos se disolvieron en la nube.

Con este último movimiento Juan Panay evidencia su rol como trol de internet, cuya única intención es autoafirmarse y demostrar que tiene razón, aunque esto no sea verdad, generando desinformación entre las personas que aún creen en lo que dicen. Este trol, al ver que ese video no alcanzó la cifra de visualizaciones que esperaba, optó por publicar su video decenas de veces en su muro de Facebook para conseguir llegar a más público. Entre los comentarios de estos videos se puede ver gente que aún le cree y trata de compartir la información a pesar de que incluso el algoritmo de Facebook le notifica que son noticias falsas.

En conclusión, los usuarios de los medios deben de estar mejor preparados para saber diferenciar entre información verdadera y falsa, debe existir una predisposición para tratar de corroborar la veracidad de lo que están consumiendo. El público no debería quedarse con la primera información que obtiene. Internet es una fuente muy grande de información a través de la cual las personas pueden saciar sus dudas tranquilamente y, si consideran que algo no tiene sentido, pueden corroborarlo tranquilamente consultando fuentes oficiales.

Por otro lado, los troles siempre van a existir, me atrevería a decir que es imposible eliminarlos a todos, pero lo que sí se puede hacer es reducir el impacto que tienen en la sociedad, evitando compartir publicaciones de las que no se esté completamente seguro de su veracidad, aprendiendo a usar herramientas de fact-checking y no dejándonos llevar por todo lo que vemos u oímos en internet.

@Sergio Crispín Buiza: sergio.crispin@unmsm.edu.pe

@MediaLab UNMSM Lima, 22 de abril del 2020

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Transmisión y convergencia de las tecnologías de la comunicación en los equipos de teletrabajo

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En toda organización el trabajo en equipo siempre ha exigido la implementación y uso de novedosos artefactos que pudieran servir a clientes o jefes en el cumplimiento de sus intereses económicos o políticos. Sin embargo, desde que se inició la COVID-19, se ha comenzado a propagar de manera exponencial, como el virus, el uso de tecnologías de cloud computing (CC) que ya existían desde la década exterior, pero cuya aplicación en el caso del Perú estaba, en general, o bien ralentizada, o bien vinculada a actividades bajo el modelo 24/7, como lo es la atención al cliente.

Aunque no hay cifras que ilustren mejor el panorama en la región, se estimaba que, en este año, el crecimiento de la nube digital iba a aumentar de manera acelerada en nuestro país, pero, con la imposición del teletrabajo (que ya contaba con reglamentación desde 2015), no tanto como seguramente está ocurriendo en estos días de cuarentena. Un hecho es el de China que, en enero pasado, en pleno brote del coronavirus, aumentó en 500 % solo en el uso de uno de los aplicativos de la CC, como la aplicación Teams de Microsoft para reuniones, llamadas y conferencias.

En el terreno de la sociedad de la información, hablamos al parecer de un paradigma bastante convincente para la gestión y prestación de servicios a través de la Internet, como lo podemos ver, pese a sus bemoles, en la siguiente muestra que nos presenta La Tercera de Chile.

Extracto de la nota publicada en La Tercera. 13.4.20, p. 2.

Sin embargo, al margen de otras tantas preocupaciones -como el suministro automático de recursos, la gestión de la energía o la seguridad-, falta extender aún más los beneficios de la CC para hacer factible su eficiencia. Uno de los principales desafíos es el desarrollo del factor humano que necesita de determinadas condiciones para el buen uso de infraestructuras tecnológicas corporativas.

Más aun, tratándose de la deslocalización del trabajo y el acceso al mercado global, las organizaciones requieren del fortalecimiento de la comunicación y el compromiso de los teletrabajadores, como presenta el contenido de la siguiente nota del diario argentino La Nación.

Extracto del suplemento Comercio Exterior de La Nación. 16.4.20, p. 4.

Al respecto, desde el campo de la comunicación organizacional, se ponen en estudio compresiones teóricas de la realidad, que pueden ayudar a que los procesos de convergencia en los trabajadores digitales logren un mayor entendimiento compartido en una tarea de toma de decisiones. Examinaremos algunas de ellas.

Teoría de la presencia social (STP)

La teoría sostiene que los usuarios de los medios de comunicación (STP) califican el grado de presencia social requerido para el cumplimiento de una tarea. Es decir, evalúa en qué medida un medio (como un aplicativo de chat) permite a un determinado actor obtener la sensación de que sus compañeros están presentes a través de interacciones personales, sensibles, activas, a fin de comprometerse con los objetivos de su empresa.

La STP, también relacionada con la teoría de la riqueza de la información de medios (MRT), distingue las propiedades intrínsecas (por ejemplo, de personalidad y calidez) entre una comunicación cara a cara y el uso del correo electrónico (sin componentes multimedia) y el correo en papel, atribuyendo solo a la primera, más riqueza en torno a la sensación que genera en la interacción comunicativa.

Si bien la “alta” presencia social no puede ser incrustada en un medio virtual, avatares como las fotos de las personas, o bien las videoconferencias, pueden transmitir una sensación de contacto humano personal, social y sensible que haga posible el desarrollo de tareas que requieren un ancho de banda alto como la toma de decisiones no estructurada en todo tipo de situaciones (Fulk y Connie Yuan, 2017).

El ancho de banda de un medio se basa en capacidades fijas y objetivas, entre ellas si el medio facilita el conocimiento de otros en la interacción (SPT), la velocidad de la retroalimentación, el carácter personal de la fuente, la riqueza del lenguaje transportado y los canales específicos de comunicación disponibles (MRT). (p. 11)

De acuerdo con Flores-Rodríguez (2014), la MRT se define básicamente por cuatro aspectos:

1) la riqueza de un medio está relacionada con la cantidad de sistemas de señales que soportan ese medio, 2) la inmediatez que provee el medio para la retroalimentación, 3) el potencial para un uso natural del lenguaje y 4) el grado en que el mensaje se pueda personalizar para el destinatario. (p. 42)

Cuando hablamos del proceso de construcción de la identidad del líder, Daft y Lengel (1983) sostienen que la información social (las reivindicaciones y las concesiones de liderazgo) influye cuando dicha información, además de sostenerse en la riqueza del medio, es clara y fácil de entender. Asumiendo esta perspectiva, las probabilidades aumentan cuando a eso se agregan la visibilidad y credibilidad de la información en contextos sociales más amplios (DeRue y Ashford, 2010).

Teoría de la sincronicidad de medios (MST)

Según Schouten, van den Hooff y Feldberg en su artículo Virtual Team Work: Group Decision Making in 3D Virtual Environments, la teoría de la sincronicidad de medios (MST) se desarrolló originalmente como reacción a teorías como la STP y la MRT, que se centran, como hemos visto, en la «coincidencia» entre las características de la tarea y las de los medios como determinante del rendimiento de la actividad en una organización.

Al contrario de lo que refiere la MRT cuando afirma que algunos medios (como los multimodales, los correos electrónicos personalizados, o las videoconferencias) son intrínsecamente más apropiados para determinadas tareas, la MST, en cambio, sostiene que las tareas se componen de diferentes procesos de comunicación, cada uno de los cuales requiere capacidades particulares de los medios.

Expondremos, de la mano de nuestros autores, sus puntos más importantes.

Transmisión y convergencia en la MST

Desde la perspectiva de la MST, toda actividad que requiera la colaboración de un equipo de trabajo (por ejemplo, la adopción de decisiones, el intercambio de conocimientos o la negociación) consta de dos procesos de comunicación fundamentales: la transmisión de nueva información y la convergencia (el examen de la información preprocesada).

Para esos autores, el MST también distingue las diferentes capacidades de los medios de comunicación que se requieren para apoyar la transmisión y la convergencia. “Las capacidades de los medios son las posibles estructuras que proporciona un medio y que influyen en la forma en que los individuos pueden transmitir y procesar la información” (Schouten, van den Hooff y Feldberg, 2016:182).

Así, en el caso de la transmisión, importan, en primer lugar, la velocidad con la que un medio pueda transmitir un mensaje; en segundo lugar, el número de transmisiones simultáneas que pueden tener lugar (un foro de debates online); como tercer orden, las formas simbólicas escritas o visuales que pueden ser transmitidas, por ejemplo, a través del multimedia y modelos 3D. En cuarto lugar, la capacidad de ensayo, que es la medida en que un medio permite comprobar y editar un mensaje antes de enviarlo. Finalmente, en quinto orden, la posibilidad de que el mensaje pueda ser reprocesado, que es la capacidad en que un mensaje puede ser revisado y reexaminado después de que se haya recibido.

En una tarea de toma de decisiones, los miembros de un equipo deben transmitir la información con que disponen a sus demás compañeros, los cuales tienen que procesarla para crear un marco de referencia común. En este proceso,

se requieren capacidades de medios que permitan la transmisión eficaz de grandes cantidades de información nueva y que permitan el procesamiento individual de esa información a fin de lograr la comprensión individual de una tarea. Los medios que permiten una mayor reprocesabilidad y capacidad de ensayo, y que tienen un alto grado de paralelismo, son más apropiados para los procesos de transmisión. (Schouten, van den Hooff y Feldberg, 2016:182)

Una vez que se haya concluido con el proceso de transmisión existe lo que se conoce como convergencia, que consiste en compartir los resultados del entendimiento individual de cada uno de los miembros del equipo para así llegar a una comprensión compartida en la toma de decisiones.

Cuando un medio ofrece capacidades que apoyan la convergencia (alto grado de velocidad de transmisión y uso de símbolos más adecuados para la tarea), se dice que ese medio permite la sincronicidad, la cual está profundamente relacionada con la comprensión compartida, la colaboración y el rendimiento en la toma de decisiones en grupo.

Conclusión

En cuanto a las teorías de la presencia social, mientras más sofisticadas sean las tecnologías, el ser humano debe sentirse en la nube digital como si estuviera en un lugar casi real. Esta sensación será mejor para su trabajo y, por ende, las decisiones serán más eficaces.

Respecto a la MST, si hacemos caso de sus procesos y propiedades, convendría evaluar las capacidades con que cuentan los aplicativos de la cloud computing para apoyar los procesos de convergencia como sistemas de apoyo a la toma de decisiones en grupo.

Referencias

Daft, R. L., & Lengel, R. H. (1983). Information richness—A new approach to managerial behavior and organization design. Research in Organizational Behavior, 6: 191–233.

DeRue, D. S., & Ashford, S. J. (2010). Who will lead and who will follow? A social process of leadership identity construction in organizationsAcademy of management review35(4), 627-647.

Flores-Rodríguez, E. A. (2014). Los adultos y Facebook: una nueva forma de comunicación mediada por computadora. La manera en que los usos de Facebook complementan la comunicación interpersonal de los adultos de Saltillo, Coahuila. [Tesis de doctorado, Tecnológico de Monterrey]. Repositorio institucional TEC.

Fulk, J., & Connie Yuan, Y. (2017). Social construction of communication technologyThe international encyclopedia of organizational communication, 1-19.

Schouten, A. P., van den Hooff, B., & Feldberg, F. (2016). Virtual Team Work: Group Decision Making in 3D Virtual Environments. Communication Research, 43(2), 180–210.

Obtención de grados en la UNMSM

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Los estudiantes o egresados de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos cuentan, desde febrero de este año, con una nueva normativa que regula y orienta los procedimientos para la obtención del grado de Bachiller, Magister, Doctor y el Título Profesional en cada una de las 66 Escuelas Profesionales (EP) distribuidas en sus veinte facultades.

En este sentido los docentes ordinarios, en número de tres y designados por la Escuela Profesional, son los responsables de evaluar la defensa de los trabajos de investigación (conducentes a la obtención del grado de bachiller), asi como de la tesis o el trabajo de suficiencia profesional.

Se debe aclarar que los trabajos de investigación (TI) se realizan de manera individual y se definen como una «actividad de investigación formativa» que «está orientada a contribuir con la implementación de los objetivos de desarrollo sostenible (ODS)». Las Escuelas Profesionales pueden autorizar que este trabajo sea realizado por dos estudiantes, pero solo de manera excepcional.

De otro lado, la Tesis (T), «actividad de naturaleza formativa que consolida el logro de competencias investigativas», se orienta a generar nuevo conocimiento mediante la aplicación del método científico para contribuir con el desarrollo del país. Este trabajo si puede ser realizado hasta por tres personas en caso de tratarse de un tema complejo y puede ser la continuación del TI sustentado para la obtención del bachillerato.

En cuanto a los trabajos de suficiencia profesional (TSP), estos son evidencia del desempeño profesional realizado por los egresados en alguna institución profesional reconocida por la EP que se acredita mediante certificado, el cual se complementa con el acta de sustentación de su defensa ante el jurado designado por la EP. Los participantes de esta modalidad cuentan con un balotario de preguntas sobre las asignaturas centrales de final de carrera.

En todo este proceso intervienen directamente el Vicerrectorado Académico de Pregrado y el Vicerrectorado de Investigación y Posgrado asi como todas las unidades académicas de la universidad: Decanatos, Vicedecanatos, Directores de Escuelas Profesionales, de Departamentos Académicos, Unidades de Investigación, Grupos de Investigación.

La universidad garantiza por una sola vez el derecho a la gratuidad a los estudiantes en lo que se refiere al asesoramiento, elaboración y sustentación del TI, T y TSP.

Mas sobre el tema en: «Directiva general para realizar, presentar y sustentar el trabajo de investigación para la obtención del grado académico de bachiller, la tesis o el trabajo de suficiencia profesional para la obtención del título profesional en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos«.

Lima, 16 de abril de 2020

Democracia en cuarentena

Por: Alejandro Manuel Toyco

El COVID – 19 es un enemigo invisible, pero omnipresente. Trae consigo consecuencias políticas y económicas en todo el mundo. No sabemos cuándo terminará, si venceremos o si existirá una tregua — como una guerra — una retórica bélica. Alrededor de 1,8 millones de personas infectadas y más de 100 mil muertos hasta la fecha. Estados de emergencia, aislamiento social obligatorio y toques de queda son medidas políticas que los gobiernos han tomado para mitigar esta pandemia. En este contexto, la democracia se encuentra en un futuro incierto. Mientras los gobiernos adoptan medidas autoritarias para defenderse del virus, los defensores de los derechos humanos temen por el aumento de normativas que conceden más poder al Estado. 

El sistema político democrático se caracteriza por la división y equilibrio de poderes regidos bajo el marco constitucional permitido, el Estado de derecho, a través de mecanismos de autorregulación del uso arbitrario del poder estatal. Democracia semánticamente significa poder del pueblo, sin embargo ¿qué tan real es esto?  Se trata más de un poder jurídico, no ilimitado de los ciudadanos. Un gobierno de leyes, no de hombres. En ese sentido, ¿la democracia se encuentra en peligro? La crisis causada por un virus, aparece como un miedo permanente en los Estados. En ese caso, Hobbes mencionaba el concepto de estado de naturaleza, en la práctica ¿defensa de la vida o libertad?

Política asiática

En Asia se sigue un modelo distinto a las demás regiones para combatir la pandemia. El personal de salud que trabaja a diario en los hospitales no es suficiente, los gobiernos se apoyan en una herramienta esencial en estos tiempos, la big data. Uno de los ejemplos más destacables es el de China, donde la protección de datos es casi inexistente, desarrollan un modelo de vigilancia exhaustiva a sus habitantes. El gobierno sabe dónde están, qué páginas visitan, qué compran, con quienes hablan por teléfono, los tienen controlado. La vigilancia digital permite conocer las estadísticas de personas que presentan algún síntoma de un posible infectado y prever zonas de contagio. Los Estados buscan defenderse ante la amenaza del virus. Cierran sus fronteras, ¿es necesario? se preguntaron. No, son una expresión desesperada de soberanía, menciona Byung Chul Han. Los Estados asiáticos tienen una mentalidad autoritaria. Confían en su Estado. 

Unión Europea: Hungría en cuarentena

La democracia en Europa está en crisis. La Unión Europea no parece ser lo que es, unión. Cada gobierno resguarda la salud pública y economía de su país, no existe un conjunto.  János Áder, presidente de Hungría, suspendió los medios democráticos de su país, tomó una polémica decisión ante la expansión del virus: la suspensión de los derechos de libertad de expresión, derecho a la información, confirmó un estado de emergencia hasta el 2021, leyes aprobadas sin debate ni modificaciones. Existen cuatro dimensiones para hablar de la existencia de la democracia: derechos político, derechos civiles, derechos de libertad y derechos sociales. Su importancia radica en que es fundamental el cumplimiento de los derechos fundamentales, independencia de la jurisdicción, para impedir los excesos de poder e intereses políticos. La democracia sufrió su primera baja, Hungría.

En conclusión, existió una falla en el sistema democrático que se demuestra en una crisis, no se actuó a tiempo. Modelos autoritarios de países asiáticos controlaron mejor esta pandemia. ¿Será el inicio de un cambio de modelo político? Es muy pronto para concluir esto. La tecnología ha ayudado a controlar la pandemia, pero la privacidad no puede estar por encima de la salud pública, deben ir de la mano. La Unión Europea, por su parte, está enfrentando una de las crisis más críticas de los últimos años, el problema de representatividad en Hungría se repite en Polonia y en República Checa, recortar las libertades democráticas para exaltar el nacionalismo frente a la cooperación entre países. La palabra y consejo de los científicos son importantes, pero en su mayoría las decisiones que se toman en los países son esencialmente de carácter político. Necesitan adoptar medidas difíciles, en situaciones críticas. Se recordarán a los líderes de Estado que estuvieron a la altura de la situación, o no.

Lima, 14 de abril de 2020

@MediaLabUNMSM

“Ruptura: la crisis de la democracia liberal” de Manuel Castells

Por: Rafael Gonzales & Alejandro Toyco

La democracia liberal ha envejecido muy pronto: y ha envejecido mal, es como seguir rentando VHS en la era del streaming. Ha agotado sus recursos. No es buena ni mala, simplemente ya no funciona. Tardó dos siglos en consolidarse contra los estados autoritarios y las instituciones arbitrarias, y, poco a poco, se ha ido desmoronando hasta quedar frágil. «Nadie nos representa» se dice. «Nada nos representa», se piensa. ¿Por qué?

Manuel Castells, sociólogo, profesor universitario, ministro de Universidades del gobierno español, analiza el desplome de la democracia liberal. Y nunca como hoy son útiles sus reflexiones para volver a pensar en los sistemas democráticos del mundo y sus falencias.

En su libro RUPTURA: crisis de la democracia liberal (Madrid: Alianza. Editorial, 2017).hace una radiografía de la sociedad en la que vivimos: una desconectada de las cosas, de lo político, de su identidad. Para él hay muchas causas para esta crisis, que se refuerzan unas a otras como un tejido o RED.

La globalización arrastró desventajas que no habían sido previstas. Al inicio algunos ESTADO NACIÓN se juntaron y formaron un ESTADO RED, como la Unión Europea. Si bien aumentó el crecimiento económico, amplió las desigualdades sociales: los ricos son más ricos; y los pobres, más pobres. Y las soluciones a los problemas de cada ESTADO-NACIÓN se fueron  tomando cada vez más lejos de ellos, en instancias que los superan, generando recelo. La respuesta más evidente fue volver a lo propio: salir del gran conjunto —caso brexit— y retornar a la nación, en algunos casos recluirse en ella. El peligro de esto fue el vuelco a los nacionalismos y, por lo tanto, a regímenes autoritarios. (Trump en EE. UU, Macron en Francia. Bolsonaro en Brasil ). En consecuencia el rechazo a lo extranjero: lo que está más allá su frontera.

El miedo a lo desconocido.

El surgimiento de la política del terror, principalmente en el Oriente Medio, ha puesto en estado de alerta permanente a Europa. Es allí donde los grupos terroristas — en respuesta al rechazo, humillación y desprecio que existe de la cultura occidental — han estado generando alarma. En ese sentido, Castells (2017) menciona que: “Es así como la democracia liberal, ya debilitada por su propia práctica, va siendo socavada por la negación de sus principios, forzada por el asalto del terrorismo”. (p.34).

Hay una crisis de legitimidad y representación política. Mientras la mayoría de ciudadanos piensen que no viven en una democracia, entonces esta no existe. Esta mayoría tampoco cree en los políticos porque están desprestigiados en los medios de comunicación y en las redes sociales. Primero porque si uno no sale en pantalla, no existe. La pantalla es el escenario donde cobran “vida” como tales, es ahí también donde se construyen las opiniones y los comportamientos políticos. Un segundo escenario son las redes sociales, que se convierten de acuerdo a su uso en un arma de doble filo. El internet rompe el monopolio de la información pero también permite la desinformación, abundan las FAKE NEWS, y en el mundo virtual los rumores carecen de autoría; solo tienen portadores. Como los virus.

El mensaje de la política en los medios es simplificado. Se trata de ser convincente, es decir de buscar la capacidad de construir una RED de confianza y crea esa confianza alrededor de una persona, de un rostro. Esto da pie a otra cuestión clave: la denominada «política del escándalo», que, con difamaciones, ataca la imagen de una persona, esa imagen que pudo haberle costado años en construir y que en apenas unos segundos puede ser dañada.

La corrupción política es más vieja que uno, viene de cuando se leía con velas. ¿Pero por qué ahora tiene más importancia? Castells deja abierta la interrogante, pero responde de manera tentadora que quizás se deba a los medios independientes: que al hacer más visibles las problemáticas, llega a más ciudadanos; pero eso no quita que la indignación aún no supera las ansias de hacer algo. La moneda del cambio necesita que ambas caras se den a la vez: que el activismo de redes se refleje en movilizaciones sociales.

Además está la economía criminal, la cual intimida, neutraliza y corrompe a las instituciones del estado —a los distintos poderes ejecutivo, legislativo y judicial—. Esta economía al formar parte del proceso de producción no puede ser borrada fácilmente; tiene las raíces profundamente engarzadas en el terreno político-económico.

En conclusión para Castells, la democracia liberal cumplió su ciclo. Se produjo un quiebre, una ruptura. El desarrollo tecnológico cada vez aumenta, pero se produce un retroceso en el aspecto ético de la política actual. La ciudadanía dejó de creer en ellos. Entonces ¿Puede existir una nueva democracia? Quizás, a través de la hipótesis del caos, para así poder aprender a autogestionar y “construir” una sociedad democrática y justa.

Ruptura. La crisis de la democracia liberal. Madrid: Alianza. Editorial, 2017.

Más allá de los 400 años: Guamán Poma de Ayala revisitado titula el número monográfico de la revista Letras dedicado a la vida y obra del cronista de la época de la colonia del Perú Felipe Guaman Poma de Ayala, que acaba de salir publicado. El número estuvo a cargo de Rocío Quispe-Agnoli y Carlos García-Bedoya.

Esta nueva entrega de la revista abre con el artículo Escribirlo es nunca acabar: cuatrocientos cinco años de lecturas y silencios una de Opera Aperta colonial andina de Rocío Quispe-Agnoli. Se trata de un ensayo que introduce un conjunto de reflexiones de estudiosos del mundo andino colonial que, desde dentro y fuera del Perú, se acercan una vez más a la obra de Guaman Poma de Ayala que cumple 405 años de existencia este año 2020.

Los artículos que trae este nuevo número son Guaman Poma: de la visión de los vencidos a la fundación del discurso letrado andino ; Texto y contexto en la Nueva corónica y buen gobierno de Felipe Guaman Poma de Ayala ; El lenguaraz Felipe Guaman Poma de Ayala y las murallas lingüísticas de la resistencia cultural , entre otros.

Letras es la revista de investigación científica de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la UNMSM, destinada a la publicación de artículos de investigación, revisión bibliográfica y artículos de opinión relacionados con los estudios humanísticos en el ámbito peruano y latinoamericano. El DOI de acceso es: https://doi.org/10.30920/letras.91.133. Su director es Alonso Estrada Cuzcano y el editor general, Rubén Quiróz Ávila.

Lima, 31 de marzo de 2020

La universidad pública en tiempos de pandemias

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30 mil jóvenes de Lima y provincias que iban a participar en el examen de admisión 2020 en la primera universidad pública del país, la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, se quedaron en suspenso. Los 45 mil estudiantes regulares se enteraron de la postergación del inicio de clases hasta fines de marzo. Similar situación, aunque con cifras menos voluminosas, ocurre en todas las universidades públicas del país.

Suspender el examen de admisión para una universidad pública tiene un costo muy alto ya que buena parte de la obtención de recursos propios provienen de él. Aun así, ahora tiene que afrontarlo. Ocurre algo parecido con las matriculas de posgrado. Sin embargo, esta es una decisión necesaria.

Es bien conocida la deficiencia en infraestructura por la que atraviesa la universidad pública, lo que es crucial ante cualquier pandemia. En esta coyuntura se espera que ahora el Estado vuelva la mirada hacia ella y registre la necesidad de inversión en infraestructura educativa a nivel nacional. En este contexto también es importante que el país valore el aporte que la Academia está haciendo para asistir a la sociedad en estos momentos.

Por ejemplo, la Facultad de Medicina San Fernando, de excelencia académica desde 1856, desarrolla estudios, que vienen de años, sobre la expansión de pandemias. Ahora ha presentado un plan estratégico que coordina con el Ministerio de Salud. Similar situación se da en las diferentes facultades del área de la salud. Se trata de hacer prevención con una visión científica de los problemas.

La Facultad de Letras UNMSM realiza una campaña de sensibilización en lenguas originarias cuya versión en quechua ya está siendo difundida, con ello pretende sumarse a las labores de prevención para una comunidad de casi tres millones de quechua hablantes peruanos. “Es una obligación de la academia jugar un papel dirigente, docente y un compromiso moral con nuestro país”, asegura su decano, José Carlos Ballón.

Y como alternativa ofrecida a los estudiantes en circunstancias de crisis para no perder el año o semestre académico se ha puesto en marcha una red informática para vincular a docentes y estudiantes a través de aulas virtuales, algo que ya se está haciendo en Harvard, en UCLA (EEUU) y en diferentes países. Es el inicio de la transformación del proceso educativo en el mundo. Y todos estamos ahora involucrados.

Se trata de un nuevo reto para la universidad pública. Sus miembros pondrán a prueba sus conocimientos en el uso de la tecnología digital y quienes nunca la utilizaron tendrán la oportunidad de asumir su propia transformación. Es hora de ver procesos y, con el tiempo, evaluar los resultados para mejorar y brindar educación de calidad, entendida esta como un proceso continuo.

Sin duda se está dando inicio a una nueva forma del desarrollo de todos los aspectos de las sociedades. El Covid-19 nos invita a ingresar a una nueva fase de expansión del conocimiento que tiene a internet como base fundamental y al manejo de grandes datos informáticos (Big data) como complemento en lo cotidiano. La educación debe ser reformulada y la universidad pública debe colocarse a la altura de las circunstancias.

*Este artículo fue publicado en el Diario Oficial El Peruano.

Lima, 26 de marzo de 2020

La lucha contra la desinformación en tiempos de crisis

Por: Bruno Amoretti

“Los seres humanos no somos capaces de soportar demasiada realidad”, escribió T.S. Elliot en su poema Burnt Norton de 1936. La cita ayuda a esclarecer el panorama actual. Y aunque con el paso de los años se hace más fuerte esa temible realidad que no permite escapatoria —como ese monstruo incansable dispuesto a vulnerar los deseos—, aún buscamos proteger a nuestros cuerpos y paliar los nervios. A cambio, como indica Amanda Hess, entregamos nuestras mentes.

La búsqueda del somnífero que permite a las personas alejarse de tanto alarmismo en los medios de comunicación desemboca en las plataformas de redes sociales: espacios virtuales inesperadamente confiables como actores de difusión de información del covid-19. La crisis mundial ha puesto de nuevo en evidencia que Twitter, Facebook, YouTube, y otras redes, pueden generar la promesa rancia de democratizar la información y de organizar comunidades. Sin embargo, algo que no pueden cumplir hasta ahora es drenar el pantano de información tóxica que lee el usuario común a diario.

Algo que no pueden cumplir hasta ahora las redes sociales es drenar el pantano de información tóxica que lee el usuario común a diario.

Aquí encaja, por ejemplo, el mito de que los africanos son inmunes al covid-19, o que el papel moneda provoca el contagio inevitable. Jen Caudle, una reconocida médico de Estados Unidos, ha desmentido algunos de estos falsos discursos a través de Facebook, el mismo lugar donde, paradójicamente, se genera la desinformación que ella trata de erradicar. Fuentes oficiales y alejadas de las masas, como la página web de la Organización Mundial de la Salud, también hace un despliegue interesante en su sección “cazadores de mitos”. 

Hay una amenaza invisible que nos rodea. Fungimos de inputs inertes que reaccionan a un nivel de estimulación, mas no de discernimiento. Por eso, inescrupulosos como el  influencer de TikTok con más de un millón y medio de seguidores que cree que el covid-19 es un engaño de los medios para infundir el terror en las masas, o el canal oficial de YouTube de Navbharat Times, uno de los periódicos más importantes en la India, que asegura que el coronavirus se propaga al tomar sopa de murciélago, son los responsables directos de una guerra de información que tiene, en sus líneas de batalla, a las redes sociales como armas mortíferas. En contraposición a estas prácticas, por ejemplo, el proyecto Factcheck de la Universidad de Pennsylvania se dedica a desmentir diariamente los consejos falsos que las personas comparten entre sí en la red para combatir al virus.

Mientras el mundo colapsa, los asiduos usuarios a las más extravagantes redes sociales interiorizan su aislamiento social para convertirlo en hiperdependencia al teléfono. Foto: Justin Paget

Frente a este ciclo de incertidumbre, no solo buscamos (y soñamos) adentrarnos en el sopor del alivio que significa estar sanos, sino que, además, exploramos un propósito moral. Ha ocurrido a lo largo de la historia, cuando, en el siglo XIX, existía la idea arraigada de que un desconocido “miasma” —el responsable del cólera— afectaba solo a los pobres e inmigrantes porque siempre estaban enfermos y, por tanto, debían ser castigados o instruidos. Con ello surgió la moralización: los virus iniciaban una plaga para afligir. Con el avance de la ciencia, la humanidad entendió que más que una reforma moral, necesitábamos un sistema de higiene público y una reforma de nuestro comportamiento ambiental, aunque no los cumplamos a cabalidad.

Lo cierto es que vemos cómo aún esbozamos lógicas remotas al propagar la noticia falsa de que “el coronavirus chino” es un invento de Extremo Oriente para derrumbar a Estados Unidos de su hegemonía mundial. Y precisamente ahí está el sesgo moralizador del castigo de una potencia económica a otra. Pero lo que combate a esas historias moralizantes y conspiranoicas son esfuerzos múltiples que buscan demostrar la carencia de rigurosidad científica de ese tipo de contenidos.  Nature, una de las revistas científicas más prestigiosas del mundo, ha publicado el artículo académico “El origen proximal del SARS-CoV-2”, donde se expone que, en base al análisis genético del virus, es improbable que haya sido creado en un laboratorio con genética inversa, ya que no deriva de ninguna base viral previamente usada. En contraposición, el estudio propone dos escenarios que pueden explicar de manera plausible el origen del SARS-CoV-2 (nombre real del virus que provoca la enfermedad): “(i) selección natural en un huésped animal antes de la transferencia zoonótica; (ii) selección natural en humanos después de la transferencia zoonótica; y (iii) selección durante del pasaje”.

La vida ha cambiado en formas que apenas comenzamos a entender. El “hecho social total”, concepto acuñado por el antropólogo francés Marcel Mauss, es válido para entender por qué el coronavirus se ha convertido en un fenómeno que compromete la totalidad de las dimensiones de lo social. Particular interés nos genera la ambivalencia de las sociedades tecnocientíficas, donde la innovación tecnológica es tanto un caldo de cultivo para la desinformación (inmediatez en la difusión de rumores y soporte para las noticias falsas), como una herramienta para paliarla; de ahí que se considere que las redes digitales son el principal canal de información para las autoridades y las fuentes oficiales. ¿Quién está ganando la batalla?

Pueden transcurrir horas sin darnos cuenta de que la mirada fija en el dispositivo es una señal de inamovilidad no solo espacial, sino también de realidad. Foto: Markus Daniel.

Un estudio publicado por la Universidad de Princeton enfatiza en la intervención crucial de las personas que “son centrales en una red, o ‘buenas’ en distribuir información entre pares, o aquellas que puedan incrementar la ‘diseminación’ de una información verídica y contrastada” acerca del covid-19. Pero eso no parece preponderante en los influencers de las plataformas. No es la intención viralizar este tipo de información —y en consecuencia los comportamientos ideales en esta crisis—, sino algo más lucrativo: el miedo. El temor al contagio es real. Y precisamente esas ansiedades ecuménicas que provoca la pandemia han sido aprovechadas por un oscuro negocio que implica a la internet, los dispositivos tecnológicos y, cómo no, a los medios de comunicación.

Son clásicos contemporáneos los cintillos estridentes de la escuela norteamericana (BREAKING NEWS) donde se agudiza el caos y se esparce la zozobra (en su versión castellanizada sería el típico “URGENTE”). El drama y la propagación indiscriminada del pánico solo genera ansiedad y estrés en las audiencias. Pero tampoco debemos camuflar las cifras o caricaturizar el problema. Sabemos que, al cierre de este artículo, y de acuerdo al mapa en tiempo real de la Universidad Johns Hopkins, la pandemia afecta a más de 237.000 personas y se deja sentir en 166 países del mundo. El total de muertes se sitúa en 9.819. Frente a eso, más de 84.962 personas ya se han recuperado del coronavirus.

Estos mapas muestran cómo se ha multiplicado el número de contagios de covid-19 desde el 1 de marzo, fecha de referencia de la llegada del virus a América Latina. Fuente: El País.

El Instituto Poynter ha hecho la verificación de las publicaciones más populares en redes para desacreditar la información viralizada que muchas veces es falsa. Así, podemos encontrar teorías de conspiración, noticias falsas, curas inverosímiles para el coronavirus, mapas falsos, imágenes trucadas y fuera de contexto, y más. Por eso son tan importante las guías periodísticas: sirven como paliativos y nos orientan a no caer en las falsedades más comunes sobre pandemias. Por ejemplo, algunos de los consejos más resaltantes de Poynter son 1) aprender los conceptos básicos de la enfermedad; 2) tener cuidado con los intentos de minimizar o exagerar la amenaza; 3) no compartir métodos de prevención o tratamiento sin consulta a fuentes oficiales; 4) verificar los números de casos, las tasas de mortalidad  y el número de víctimas; y 5) verificar imágenes o videos.

El proyecto periodístico contra la desinformación First Draft añade consejos como 1) evitar el lenguaje sensacionalista; 2) evitar especular o pedir a los expertos que especulen sobre los peores escenarios; y 3) pensar en el punto de inflexión al decidir qué rumores abordar. Sobre este último punto, vale hacerse las preguntas: ¿una persona influyente ha compartido el rumor?, ¿la discusión del rumor se limita a una comunidad en línea?, ¿el rumor se encuentra en más de una plataforma?, entre otras. Para complementar, la revista Scientific American distingue tres niveles de información: 1) lo que sabemos que es cierto; 2) lo que creemos que es cierto; y 3) opiniones y especulaciones.

No es sorpresa que, desde principios del 2020, y a causa de la oleada de información falsa respecto al covid-19 en internet, los principales medios digitales dedicados a la verificación de hechos hayan creado una alianza para combatir la “infodemia”. La Red Internacional de Verificación de Hechos (IFCN por sus siglas en inglés), junto a más 100 fact checkers de todo el mundo, están intercambiando y contrastando información dentro de esa batalla contra la desinformación en tiempos de una pandemia sin precedentes en el siglo XXI.

Finalmente, nos preguntamos si es posible soportar de manera contundente a esa realidad de la que se habló al inicio. ¿Podemos rasgar sus tejidos rutinarios y poner de cabeza nuestras jerarquías para situarnos en el espacio donde circula la información que necesitamos? Probablemente no por nuestra cuenta. Las redes sociales e internet en general han tenido un efecto bastante revolucionario no solo en lo que consideramos cierto, sino en lo que creemos y en cómo circulan las verdades. Ese flujo de información es adictivo. No se puede negar que la rapidez y la difusión son características extraordinarias de nuestra era; sin embargo, para la gran mayoría —el común denominador de nuestra sociedad—, las herramientas que distinguen entre historias legítimas e ilegítimas probablemente no nos importe demasiado. Internet ha contribuido, más allá de su alcance, a promover lo que es popular en lugar de lo que es verdad, gracias a su forma algorítmica. Y la fuerza con que lo hace es incalculable. Devenimos entonces en una cultura de falsedad, donde la verificación de hechos lucha y resiste. Pero ya no puede (no debe) solo contrarrestar o corregir un registro falso de información, sino aplicar un argumento persuasivo a las instituciones capaces de proporcionar normas reguladoras en una sociedad donde circulan verdades y mentiras, sin ninguna diferencia.

*La fotografía de la portada fue tomada por Busà Photography

FOMO o el «miedo a perderse algo»

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FOMO es el acrónimo de «fear of missing out», aquel temor que últimamente estamos desarrollando en este contexto de información constante sobre el impacto del #coronavirus en la población del mundo y que nos tiene pegados a las redes sociales y a los medios de comunicación, dejando de lado la oportunidad de disfrutar estos días de cuarentena de estar con nosotros mismos o con las personas que más queremos.

Se trata en el fondo del miedo a la exclusión social. Este tiempo de cuarentena obliga a excluirnos y muchos temores pueden comenzar a aparecer. Sobre ello, les compartimos una reflexión de Theodor Schaarschmidt sobre el FOMO. Este interesante artículo fue publicado por la revista «Mente y cerebro» n.°93-2018

El aporte de la UNMSM a la sociedad en tiempos del Covid-19

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Una campaña de sensibilización en quechua ha sido lanzada por la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos en su afán por contribuir con labores de prevención en estos momentos en que la pandemia de Covid-19 amenaza a la sociedad peruana.

En el Perú casi tres millones de habitantes son quechua hablantes, en este contexto “es una obligación de la academia jugar un papel dirigente, docente y un compromiso moral con nuestro país”, asegura el decano de Letras, José Carlos Ballón Vargas.

Reproducimos esta entrevista que fue realizada por TV Perú. Programa «El informativo».
Entrevista: Julio Navarro

Lima, 14 de marzo de 2020