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El lenguaje de la radio

Una revisión del concepto a partir de la lectura de los clásicos.

En términos generales el lenguaje de la radio no ha sido tan explorado como el de otros medios de comunicación. Los académicos señalan que tienen como objetivo general de sus estudios la temática tecnológica, las repercusiones de la transposición a internet del medio sonoro y en menor medida sobre su narrativa y drama, pero con la presencia de los podcast se acrecienta el interés de esto último en el mediano y largo plazos (Piñeiro y Pena, 2018).

Las investigaciones sobre la radio en el último siglo, centran sus objetivos específicos en los “estudios de contenido”, relegando a las temáticas de tecnología o de audiencias y recepción, y están “directamente relacionados con la relevancia que adquieren determinadas temáticas como periodismo, nuevas manifestaciones sonoras, publicidad, e incluso educación o audio y drama” (Piñero y Pena, ibídem).

Aun así, y en ese marco de interés por la radio, es evidente que los investigadores no se afanan por marcar diferencias entre las ideas de “discurso radial”, “lenguaje radiofónico” o “mensaje radial”, sobre todo entre los estudios de los 80 y 90. Se preocupan más que por el concepto por la “estructura”, “componentes” o “elementos” de dicha narrativa. Ubicamos más elementos y componentes comunes del lenguaje radial que conceptos en sí. Autores  clásicos como Arnheim y Moragas buscan diferenciar bien las ideas de “expresión” y “contenidos” del lenguaje radial para un análisis riguroso de los mismos.

Para Moragas, por ejemplo, “los discursos de la comunicación de masas son, siempre, el resultado de un complejo proceso de producción” (Moragas, 1980), y desde su contexto de la crítica al poder omnipotente de los medios de comunicación y el campo semiótico de la comunicación señala que el lenguaje radiofónico: “es una ´semia sustitutiva´ del lenguaje verbal” (Moragas, Ibidem), en referencia sobre todo a su componente hablado, pues, el mismo Moragas, señala que: “en la estructura semiótica de la emisión radiofónica intervienen, por los menos, dos modalidades que no pertenecen al lenguaje fónico: los efectos sonoros y la música” (Moragas, ibídem) y que ese lenguaje sería incompleto sin la “aportación contextual” del receptor que es esencial para su análisis de contenido y que además añade la “dimensión afectiva” del lenguaje radial. El medio ya no es el mensaje, “sino que las estructuras semióticas del medio, materia y forma de la expresión y el contenido, como ha precisado Hjelsmlev, constituyen estructuralmente el mensaje” reafirma Moragas (I980).

Mientras que desde la psicología del arte Rudolf Arnheim le da una mayor valor al “sonido” (intensidad, volumen, intervalo, ritmo), que al sentido de las palabras: “Sobre la gente sencilla, influye más la expresión de la voz de un orador que el contenido de su discurso” (Arnheim, 1980). Ello en el marco de que a Arnheim le interesa analizar más la radio como “medio de expresión” que como “medio de transmisión y divulgación” (Arnheim, ibidem).

Sin duda un concepto  central al cierre del siglo pasado lo plantea Armand Balsebre en una especie de compendio de lo avanzando al respecto y como inspiración para los futuros análisis. Él define el lenguaje radiofónico como “el conjunto de formas sonoras y no sonoras representados por el sistema expresivo de la palabra, la música, los efectos sonoros y le silencio, cuya significación viene determinada por el conjunto de los recursos técnicos-expresivos de la reproducción sonora” (Balsebre, 1994, citado por Camacho, 1999). Se destacan pues de manera consensual la importancia de cuatro elementos básico del sonido radiofónico: palabra, música, ruidos o efectos sonoros y el silencio. “Elementos que al interactuar requieren del manejo de los planos y desplazamientos sonoros y de la relación espacio-temporal sonoro”(Camacho, 1999)

Profundizando un poco más sobre la relación y características de esos elementos del lenguaje  radial Ana María Lalinde señala que en el discurso radial la técnica misma es un “recurso retórico” que actúa como un “lenguaje” paralelo al lingüístico. También habla de un “eje espacial” como “contexto situacional del hecho” que tiene un primer plano que corresponde por lo general al locutor o locutores que realizan la transmisión; un segundo plano representado en la voz mediada por teléfono o transmisión en cinta (diferido), etc. Fondo: lo que arriba llamamos ´contexto situacional´ referido en este caso a esos ´otros´ discursos que atraviesan el discurso central (voces, gritos, aplausos, etc.),(Lalinde, 1987)

Romo-Gil manifiesta que el lenguaje radiofónico es flexible y permite expresar cualquier cosa porque apela a la imaginación y a la buena voluntad del que escucha. De ahí que el elemento más importante sea el habla, la palabra, la voz, sin perder de vista que va acompañada de la música y el ambiente sonoro (Romo-Gil, 1997). Aunque parezca un perogrullada ésta autora reafirma la contundencia de que a un locutor “realizativo” no le basta con decir algo sino que es consciente que al decirlo “realiza una acción”, por eso, reitera que el “lenguaje radiofónico es por naturaleza un lenguaje oral” (Romo-Gil, ibídem).

En una postura más o menos de consenso otros autores señalan que en la radio existen dos discursos muy diferentes: el natural y el preparado (Jiménez, 2007). Además de esos discursos el relato radiofónico exige otros dos niveles de análisis, por ejemplo la dimensión estética y la atención a los contenidos. En la radio conviven de forma permanente las características formales con el relato de los hechos y, ese doble planteamiento afecta a los programas informativos y a los dramáticos” (Soengas 2005).

Este es un resumen conceptual del llamado lenguaje radial que nos permitirá ahora continuar con la investigación sobre el tema y situar el aspecto de la información radial como el producto central que nos interesa analizar, el producto-mensaje de este medio de comunicación social con tanta trascendencia en el Perú.

Referencias

Arnheim, Rudolf (1980). Estética Radiofónica”. Barcelona. Editorial Gustavo Gili.

Balsebre, Armad (1997). El lenguaje radiofónico”. Madrid: Ediciones Cátedra.

Camacho, Lidia (1999). La imagen radiofónica. México: MacGraw-Hill Interamericana Editores

Jiménez, Silvia (1999). Información audiovisual. Los géneros.Madrid: Paraninfo.

–, (2007) “Hacia la radio digital; tecnología versus creatividad”, en “Presente y Futuro de la Comunicación Digital”, texto del 8vo. Congreso de Periodismos Digital, Huesca, pág.  91-99), España.  https://www.researchgate.net/profile/Ana_Serrano_Telleria/publication/260592213_DISENO_NAVEGACION_Y_USABILIDAD/links/00b4953aff31933639000000.pdf#page=91

Lalinde, Ana María (1987). Análisis del discurso radial: aproximaciones a un modelo de análisis. Revista Signo y Pensamiento de la Pontificia Universidad Javeriana, Facultad de Comunicación y Lenguaje, Setiembre, pág. 79-84. Colombia. https://revistas.javeriana.edu.co/index.php/signoypensamiento/article/download/3781/3406

Moragas, Miquel De (1980). Semiótica y comunicación de masas. Barcelona: Ediciones Península.

Piñeira Otero, Teresa y Pena, Martin (2018) “Los estudios sobre radio: Un balance desde la academia iberoamericana”, Revista Comunicar Nro.57. Vol. XXVI, pág. 101-111. España https://www.redalyc.org/jatsRepo/158/15856696011/15856696011.pdf

Romo-Gil, Cristina (1997) “El lenguaje radiofónico”, En Revista Renglones Nro. 39, pág. 64-71 del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente – ITESO, México. https://core.ac.uk/reader/47244320 Xoengas, José (2005) “El discurso radiofónico: particularidades de la narración sonora”, Revista Prima, págs. 101-127. Madrid. https://estudosaudiovisuais.org/web2018/wp-content/uploads/2018/08/el-discurso-radiof%C3%B3nico.pdf

@ Miguel Rojas Bautista: miguel.rojas6@unmsm.edu.pe

Maestria de comunicaciones. Facultad de Letras y Ciencias Humanas. UNMSM.

Lima, 29 de junio de 2020

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