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De la indignación a la desinformación: ¿cierto?¿falso?. ¿Por qué?

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El presente artículo es parte de nuestra serie sobre desinformación en tiempos de pandemia.

La ira, odio, rechazo y sobre todo indignación por el caso de George Floyd llevaron a miles de personas a alzar su voz de protesta, tanto en las calles como en el ciberespacio. La mañana del primero de junio, la cuenta @anonymousreal1 compartió una historia de Instagram sobre un supuesto ataque nuclear en una de las ciudades donde se desarrollaban las protestas. ¿La cuestión? La “noticia” era falsa, la cuenta que la compartió también e incluso las cuentas que lo retuitearon fueron creadas ese mismo dia. Pero, ¿Cuál era la intención? 

(Fuente: Twitter)

Las noticias falsas guardan en sí una intención

Los autores de la fabricación y la manipulación de noticias pretenden en el punto de partida engañar (Edson C. et al, 2017, p. 11), aunque en otros casos, también son utilizadas con la finalidad de aumentar los discursos de odio (Hernández, P. & Pina, M., 2020)

Si bien, este concepto (discurso del odio) está más bien relacionado a un rechazo infundado sobre determinado grupos sociales, culturales, étnicas, entre otros, los mensajes de odio usualmente utilizan  fake news o bulos con la finalidad de desprestigiar, criminalizar o atacar a un determinado colectivo (Hernández, P. & Pina, M., 2020, p. 533) 

Si son fundados o no los ataques al gobierno de Donald Trump, es tema que no será tocado en este artículo, sin embargo el asunto recae en la facilidad de crear usuarios falsos para compartir fake news de alto impacto como un “posible ataque nuclear” que ayuden a incrementar los mensajes de odio sobre determinadas organizaciones o autoridades. El uso de edición de imágenes, videos sacados de contexto y cuentas falsas son solo algunos de los mecanismos que se usan para crear noticias falsas. 

Usuarios Falsos

La noticia fue difundida originalmente por un usuario de Instagram, cuyo pedido dramático consistia en “por favor, no veas mis historias” y que decía estar “en el lugar de los hechos”. Las fuentes de las que parten los bulos suelen denominarse como testigos de las acciones (Molina Cañabate, J. P. y Magallón Rosa, R., 2019, p. 115) para así darle credibilidad a la información.

(Fuente: Twitter/Instagram)

El contenido también fue compartido por una cuenta bajo el nombre de Anonymous, lo cual le agregó cierta validez que el verdadero grupo de hackers ya había obtenido y mayor difusión. Las fake news encuentran en la red un nuevo espacio de expresión para los mismos, con la especial cobertura e inmunidad que les garantiza el anonimato (Hernandez, P. & Pina, M., 2020). La cuenta falsa de Anonymous había sido creada en junio de este año, así como tres de los usuarios que lo compartieron. ¿Casualidad?

Edición de Imágen

Se compartieron imágenes similares a los avisos de noticias de la CNN y las alertas que el estado envía en momentos de emergencia. La utilización como fuente de webs con apariencia de diarios digitales (Molina Cañabate y Magallón Rosa, 2019, p. 115) y la manipulación de imágenes reales o videos para crear una falsa narrativa (Edson C. et al, 2017, p. 8) son mecanismos que los fabricadores utilizan en ocasiones para generar una apariencia de veracidad.

(Fuente: Twitter)

Arma de doble filo

El implicar directamente a la CNN, y el uso de videos reales sobre las protestas permitieron que los propios manifestantes afirmen a traves de su cuenta de Twitter que esta información no era real y por consecuencia, procedieran a denunciar la cuenta y sus contenidos resultando así un arma de doble filo.

Datos Inventados

Otro punto en contra fue la ciudad que mencionan como la afectada, “Nadielis” es una ciudad ficticia, por lo que su verificación fue sencilla. Sin embargo, la capacidad de difusión que generan las redes sociales tiene implicancia también en el perjurio que generan (Hernandez, P. & Pina, M., 2020, p. 532). He ahí el problema al utilizar fake news para incrementar o incentivar mensajes de indignación que tienden a convertirse en mensajes de odio. 

Entonces

Es importante dar cuenta que las ciberprotestas se han convertido en una nueva forma de reclamar derechos y exigir justicia. Expresar indignación, ira o rechazo a determinadas situaciones forma parte de la libertad de expresión, pero ella termina cuando se hace uso de información falsa con el fin de incrementar estas manifestaciones de rechazo.

La facilidad de crear usuarios falsos y la dinamicidad para difundir información y sobre todo, el hecho de que los internautas le crean más a un grupo de hackers que a sus propias autoridades implica un riesgo latente en el uso de redes sociales. El problema radica en que si uno de estos días, una cuenta falsa o incluso la verdadera de Anonymous “filtra” que el coronavirus es un invento de control social, por lo menos siete millones de usuarios- número de sus seguidores en twitter- lo visualizarán y queda la duda: ¿Cuántos usuarios creerían tal información?

Referencias

Edson C. Tandoc Jr., Zheng Wei Lim & Richard Ling (2017). Defining “Fake News”, Digital Journalism, DOI: 10.1080/21670811.2017.1360143 

Hernández, P. & Pina, M. (2020) Los mensajes de Odio en Internet. V Congreso internacional virtual sobre La Educación en el Siglo XXI, pp. 529-540. https://www.eumed.net/actas/20/educacion/47-los-mensajes-de-odio-en-internet.pdf

Molina Cañabate, J. P. y Magallón Rosa, R. (2019). Procedimientos para verificar y desmontar informaciones falsas basadas en el discurso del odio. El caso de Maldita Migración. RAEIC, Revista de la Asociación Española de Investigación de la Comunicación, vol. 6, núm. 12, 95-122. http://www.revistaeic.eu/index.php/raeic/article/view/204 

@Milagros Otárola: milagros.otarola@unmsm.edu.pe 

@MediaLab UNMSM

Lima, 12 de junio de 2020

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