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Humor violento: la comedia en Perú refuerza la desigualdad de género

La violencia simbólica camuflada como ‘humor’ y normalizada en el espacio público y mediático continúa a pesar de los compromisos del Estado en promover mejoras en esta materia. Ante las cifras pocos pueden ser indiferentes: 241 tentativas de feminicidio y 119 concretadas según reporte de los Centros de Emergencia Mujer (CEM); un 72% del público televisivo encuentra negativa la imagen de la mujer que se expone en televisión, y un 63% de la comunidad LGBTI se siente discriminada según INEI.

De qué nos reímos. Denigración, cosificación, designación de roles sexista, bromas cuyo núcleo consiste en burlarse de la condición femenina presumiendo su inferioridad o limitado su intelecto. ​Incluso situarlas al nivel de animales​. Los cimientos de gran parte del repertorio humorístico nacional relacionado a la mujer están constituidos, básicamente, de ​violencia simbólica​. ​Según investigaciones del MIMP​, la práctica de la violencia simbólica en cuestiones de género consiste en ridiculizar, ignorar y cosificar a una persona individual, causando efectos negativos en su vida personal y vulnerando sus derechos de dignidad humana y no discriminación. Los programas televisivos humorísticos que han liderado los rankings de audiencia en el Perú siguen hasta hoy la fórmula que desde la década de los ochenta se popularizó con programas como ​Risas y Salsa​, emblema del humor televisivo peruano. En él se presentaba a una mujer en tanga y lentejuelas cuyo rol no es el de humorista, sino de un ​objeto de burla y decorativo​, con un ​espacio secundario y sexualizante​. Estos programas funcionaron como vitrinas en las que las mujeres se hacían famosas por sus presentaciones como ​vedettes y los hombres como cómicos. Años más tarde, la performance estrambótica de personajes pretendidos como barriales cuyas bromas giraban en torno al travestismo terminaría de consolidar el humor peruano: ​los agravios por condiciones de género​. Ante tal exposición de violencia implícita, ¿cuál ha sido la respuesta del gobierno y sus instituciones?

Compromisos vacíos. Si bien es cierto que algunos compromisos del gobierno frente a la violencia simbólica en los medios se han puesto en funcionamiento, como un ​observatorio que monitorea y sistematiza datos para el diseño de políticas públicas en contra de la vulneración de derechos de minorías​, otros carecen de asidero en sanciones para los infractores debido a la ​ausencia de espacios de autorregulación encargados de monitorear a los medios. Y, aunque la promoción de estos son objetivos del ​Plan Nacional contra la Violencia de Género 2016-2021​, no hay cómo realizar un enfoque factible de género transversal en el medio ya que el contexto actual no dispone de leyes acorde a su tiempo –la Ley 282778 de Radio y Televisión​, del 2005, contiene en su mayoría penalidades a infracciones técnicas, como el cumplimiento del horario del menor–.

A pesar de que en la sociedad peruana los avances en cuanto a penalizar la violencia de género empiezan a ser más tangibles gracias a ONGs, activismos y movilizaciones por la causa, esto apenas ha repercutido en los contenidos humorísticos que hemos descrito hasta ahora. ​El Wasap de JB​, programa heredero del exitoso ​El especial del humor y también respaldado por sus niveles de audiencia utiliza las mismas fórmulas de humor que sus
antecesores. En pleno 2018, los tópicos recurrentes para el humor consisten en ​fórmulas sexistas, machistas y homofóbicas​.

El otro lado. Aún así, existen nuevos emprendimientos de humor con participación parcial o total de mujeres; la diferencia reside en que estos ​no son transmitidos en televisión abierta a nivel nacional, sino que se encuentran en redes sociales​. Entre las nuevas propuestas encontramos a, por ejemplo, ​Carolina Silva Santisteban​, ​stand-up comedian lesbiana que promueve la igualdad de género en su canal de YouTube, explicando de manera asertiva términos poco tratados en las escuelas por ser considerados tabúes. Otra comediante que comparte un mensaje de reforma y conciencia es la también modelo ​Natalia Barrera Francis​, conocida como “Chica Afroperuana” en YouTube e Instagram. Barrera, también a través de la comedia, promueve la igualdad de género, el respeto por las personas y sobre todo se muestra en contra del racismo, realizando videos donde rompe los estereotipos típicos en contra de las personas afroamericanas. Sin duda la existencia de esta escena es esperanzadora, pero ​no deja de ser contenido ​on demand​: solo lo ve quien lo busca.

Replantearse. La presencia de este tipo de contenidos en televisión y su regulación suponen siempre un debate sobre censuras. Si bien ciertas ideas terminan siendo condenadas por las sociedades según el momento histórico y, por ende, su circulación es también rechazada, en este caso particular queda la interrogante de si el problema incide solo en si los personajes son o no son machistas, o estereotipados o denigrantes. ​Hugo Lezama​, “El Barbas” responsable de ​Cinesmero​, canal de crítica cinematográfica, se ocupa de esta cuestión:

«La idea de tener personajes racistas, clasistas y machistas -cosas que son negativas para la sociedad- no es inherentemente mala en ficción, donde puede ser una carta abierta para denunciar»

Lezama toma por ejemplo al recordado ​Machín de ​Pataclaun​, quizás el segundo programa de humor más popular y exitoso de la televisión peruana después de ​Risas y Salsa​, y con el mérito de no haber utilizado su misma fórmula de humor. ​“Machín te está ilustrando sobre un problema y unas dinámicas tóxicas a la hora de relacionarte con otro ser humano”​, sostiene. Si el tratamiento que se le da a las rutinas humorísticas tradicionales tuviera estos matices, podrían reconfigurarse como contenido válido y aceptado​. Pero, por desgracia,
esto no ha ocurrido así.

A inicios de noviembre del 2018, Jefferson Vásquez Díaz, un cómico ambulante, fue denunciado ante la Fiscalía por promover la agresión hacia las mujeres durante una de sus presentaciones: ​“Tú le mandas un piropo, acoso sexual. Solamente por joder en la calle si está con un pantalón pegado, 12 años preso. ​Mejor la violo y queda en 10​”​, espetó Vásquez frente a las risas de todos los presentes sin mayor objeción. Que este tipo de discursos sean ​tan bien aceptados por el público parece delatar ​qué hay detrás de las cifras alarmantes de feminicidios,
maltratos a la mujer y homofobia​. Si en espacios tan próximos como Chabuca Granda o la pantalla chica normalizamos y celebramos este tipo de agresiones, no es de extrañar que ​un sujeto incendie a una mujer en un bus​, o que ​Perú sea uno de los peores países de Sudamérica para ser mujer