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El racismo en el Perú

Autora: Fiorella Lozano

El racismo es un fenómeno social que tiene diferentes componentes que se materializa en la exclusión y vulneración de derechos y libertades de las personas. Es un problema que afecta gravemente a la sociedad peruana, más de la mitad de peruanos/as se ha sentido discriminado siendo las principales manifestaciones de discriminación la negativa a ser atendido/a, el trato diferenciado y las broma. Esto acentúa la desintegración nacional y profundiza las impidiendo un desarrollo basado en la igualdad y afectando principalmente a personas pertenecientes a pueblos indígenas, población afrodescendiente y personas de origen o ascendencias andina o amazónica.

El racismo ha logrado enquistarse en las estructuras sociales dando origen a un sistema en el que muchas de sus manifestaciones son ignoradas o hasta justificadas. Los peruanos somos racistas en la medida en que nos criamos en un país estructuralmente racista y en la medida en que nos educamos en un sistema que no nos prepara para enfrentar el racismo. Por el contrario, la escuela muchas veces refuerza las ideas racistas. Por eso, así como se promueve un sistema educativo que fomente la igualdad de género, tendríamos que estar impulsando un tipo de educación que nos prepare para desmontar el racismo estructural. 

Discriminación y racismo en el Perú

El grupo más afectado históricamente como mencione son los indígenas y los afroperuanos. Sin embargo, el racismo carga de violencia la realidad entera. Los cholos migrantes han sufrido una presión social enorme para dejar de hablar quechua, pues ellos casi no existen en la mayoría de espacios de gobierno, ni en la publicidad, ni en los medios de comunicación, ni en los festivales literarios o de arte. Los que abundan son los ciudadanos blancos y mestizos.

Si bien es cierto, nos llamamos ‘cholo’, ‘negro’, ‘chino’, me incluyo, porque tenemos la costumbre de leernos la piel todo el tiempo. Asumimos que las personas somos, sobre todo, nuestras características físicas como gordo, chata, enana, ñato, son otras expresiones de lo mismo. Lo interesante es que en este sistema pigmentocrático donde todos nos llamamos por nuestros colores, no es tan común oír que a alguien blanco lo llamen ‘blanco’ en ese sentido coloquial, pues lo blanco tiene ese poder. Los peruanos adoptamos esa manera de mirar el mundo, de tal modo que en la vida cotidiana utilizamos los conceptos raciales para clasificar a las personas con las que interactuamos.

Usuarios racistas en redes sociales

Las personas racializadas que sufren mayores desventajas a nivel socioeconómico no son víctimas de la mala suerte o de su poco esfuerzo, sino de un sistema que se ha construido sobre una base discriminatoria que las rodea de barreras para alcanzar su pleno desarrollo. Toda conversación o debate de fondo sobre racismo debe realizarse necesariamente fuera de las redes sociales. Para esto, es vital que existan espacios: programas de tele, de radio, columnas en medios, conferencias, eventos públicos, talleres, cursos, entre otros. Es allí, en la realidad, donde vamos a poder entendernos y aprender sobre racismo sin agredirnos en el intento. Por otro lado, los actos públicos de racismo casi nunca son sancionados, porque muchas veces las autoridades que deberían hacerlo no saben o no ven o no entienden qué es el racismo.