Jazmín Flores.
ArteCultura

Un solo corazón artístico

Sobre la revaloración de los colectivos artísticos a través de la exposición “Del individuo al ser social: colectividades artísticas desde Bellas Artes”

La Escuela Nacional Superior Autónoma de Bellas Artes del Perú ha sido y -continúa siendo- cuna de grandes artistas tales como José Sabogal, Juan Manuel Ugarte, Miguel Baca Rossi, entre otros.

Una de las cosas que estos pintores tienen en común es el retratar la dicotomía de la sociedad peruana: la belleza de su cultura y las luchas sociales. Crear arte puede ser un proceso individual en primera instancia, pero al fin y al cabo se sostiene en base a la construcción de identidades sociales compartidas, así como el intercambio cultural entre artistas; aún más en periodos tan inestables como los que se han vivido y continúan viviendo.

Por ello, resulta necesario destacar la importancia de los colectivos artísticos. La propuesta de la exposición “Del individuo al ser social: colectividades artísticas desde Bellas Artes”, compuesta por colectivos artísticos que se crearon en la escuela, representa la evolución de la creación individual al trabajo artístico colectivo en el Perú.

Fotografía por Jazmín Flores.

El arte individual ha estado presente a lo largo del tiempo; sin embargo, los colectivos artísticos en el Perú empezaron a configurarse como tal en la década de los 60’, impulsados por un cambio radical en la sociedad peruana en el cual el sujeto artístico empieza a difuminarse en función a una colectividad artística. En esta etapa, se dio pie a exponer las características de la sociedad y la cultura popular de ese entonces a través de recortes de periódicos y fotografías de las calles de Lima.

Fotografía por Jazmín Flores.

En la etapa de los 80’ y 90’, se aprecian ilustraciones, fotografías y vídeos experimentales que documentan los inicios del trabajo colectivo artístico. En los 80’, las agrupaciones escasearon, retraídas por las represiones políticas de las sombras del terrorismo; sin embargo, a partir de los 90’, surgieron nuevos colectivos que cuestionaban la crisis nacional y exploraban nuevas metodologías de trabajo artístico.

En la primera década del siglo XXI, aparecieron colectivos comunitarios más ligados a la acción social y a la búsqueda de la identidad cultural; por ello, se aprecian impresiones y vídeos que documental aquel trabajo colectivo experimental.

En los últimos años, lo colectivo ha sido conceptualizado como una exploración natural a través de experiencias transdisciplinarias; por ello, se aprecian instalaciones que contienen esculturas, fotografías y otros objetos que en conjunto forman un pequeño sistema que representa la cultura popular y social de distintos espacios públicos peruanos.

Siguiendo la misma línea de exploración artística, la calle toma protagonismo como el espacio público idóneo para la representación de un mismo sentir, esto es, el espacio con la capacidad de albergar expresiones artísticas con los ideales colectivos como única posible barrera. Muestra de ello son la instalación de objetos propios de la calle: una bandera y un mural de grafiti, muñecos festivos, ilustraciones de una familia de animales, etc. Todos ellos llenos de color y movimiento, expresando la vitalidad y unión que caracteriza el sentir colectivo.