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ACOSO SEXUAL: EL ETERNO LASTRE SOCIAL

El acoso u hostigamiento sexual es una forma de violencia que vulnera la intimidad, estabilidad emocional y desarrollo de la víctima. Son actitudes, verbales o físicas, no consentidas que generalmente se da en reiteradas ocasiones, que en su mayoría son padecidas por mujeres. En otros países denominan el delito como chantaje, acoso o violencia sexual, lo cierto es que estos términos guardan estrecha relación y en algunos casos son empleados indistintamente.

Aunque en el Perú existe un marco legal que tipifica como delitos al acoso y hostigamiento sexual en todas sus modalidades, muchas veces estos actos suelen quedar impunes. Muchos ni siquiera son denunciados por miedo, vergüenza o inclusive desconocimiento de la víctima, uno de los motivos por el cual muchas deciden hacerlo tiempo después.

La Convención para la eliminación de todas las formas de discriminación contra las Mujeres (CEDAW) refiere al hostigamiento sexual refiere los siguiente:

Comportamiento de tono sexual tal como contactos físicos e insinuaciones, observaciones de tipo sexual, exhibición de pornografía y exigencias sexuales, verbales o, de hecho. Este tipo de conducta puede ser humillante y puede constituir un problema de salud y de seguridad; es discriminatoria cuando la mujer tiene motivos suficientes para creer que su negativa podría causarle problemas en el trabajo, en la contratación o el ascenso inclusive, o cuando crea un medio de trabajo hostil. (CEDAW)

Por su parte en Perú, la Guía sobre Hostigamiento Sexual, elaborada por el Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social (2011) lo define como:

La conducta física o verbal reiterada, de naturaleza sexual no deseada o rechazada, que afecta la dignidad, así como los derechos fundamentales de la persona agraviada. […] Además, marca la diferencia con la experiencia humana del cortejo romántico o la interacción social aceptable. El hostigamiento sexual se produce en un contexto de relaciones de autoridad o dependencia, pero también con prescindencia de jerarquías. (MIMP, 2011)

El acoso sexual es una problemática aún latente en nuestra sociedad que inviabiliza un desarrollo igualitario de género. Solo desde el 2018, fecha que fueron incorporados al Código Penal los delitos de acoso, acoso sexual, chantaje sexual y difusión de imágenes, materiales audiovisuales o audios con contenido sexual hasta marzo del presente año, se aplicaron 33 sentencias condenatorias por tal delito.

Paralelo al aspecto jurídico, en los últimos años, también se han desatado una serie de campañas que promuevan el reconocimiento de estos abusos y su posterior denuncia, gestadas por colectivos feministas, gremios y agrupaciones universitarias. Además, se plantea la instauración de protocolos en todos los ámbitos sociales (educativos, laborales, sociales, etc) que sirvan de guía sobre cómo proceder con la víctima y el acosador en su respectiva institución.